20/5/08

Puso primera

Quinta fecha. La sequía de triunfos empezaba a impacientar a los jugadores y el cuerpo técnico de Los Horneros, que ante Mapuche Celeste, campeón de la “B” en 2007, querían sumar de a tres por primera vez en el torneo. Era una especie de final ante un rival conocido.

En la charla previa, el Profe Loncharich vuelve a marcar la importancia de meter mucha actitud desde el minuto cero hasta el noventa y despacha una tremenda profecía –quizás inspirada por la fuerza de los genes-: “Emiliano hoy va a hacer un gol”. Hubo risas y algunas miradas incrédulas, pero el goleador del bisturí tendría la última palabra.

Después de un saludo muy profesional, con formaciones alineadas y todo (aunque sin flashes), arrancó el partido. Por fin, Horneros pudo hacerse dueño de las acciones desde el comienzo y empezó a manejar la pelota mejor que su rival, cuenta pendiente en este torneo. El Doc tuvo una, pero no pudo definir ante el arco de Mapuche. Y en casi la primera aproximación que tuvo hacia la valla de Agesta, el local aprovechó una breve “siesta” rojinegra para ponerse 1-0 arriba.

A remar otra vez. La frustración volvía a invadir al equipo de Ingeniero Maschwitz, que se veía obligado nuevamente a correr desde atrás en el marcador. Encima, Rueda se deglutió una inmejorable ocasión de gol luego que el Doc bajara una pelota de cabeza. El balón le quedó picando al borde del área chica y el capitán demostró que lo de Armenia no fue casualidad: le pegó de la misma manera, pero esta vez la mandó a la luna, claro.

Loncha pegó un par de gritos en el entretiempo y Horneros volvió a adueñarse del trámite del encuentro en el complemento. Sin embargo, faltaba claridad y la igualdad tardaba en llegar. Franky exigió al arquero en un tiro libre cerca del área, pero no abundaban las situaciones de riesgo. En el fondo, a defender con tres y empezar a tomar riesgos, pero el Bufo tenía una gran tarde y con su hermano menor resolvían los eventuales avances del Celeste.

Y llegó el empate. Un centro cruzado desde la derecha los pasó a todos y apareció el Doc, que comprobando el vaticinio del Profe Lonchadamus, la mandó a guardar con suspenso (la pelota pegó en el travesaño y picó cerca de la línea). Por supuesto, hubo festejo loco con el DT: el cirujano mojaba por primera vez en el torneo y rompía una racha de varios partidos sin convertir.

El 1-1 ponía algo de justicia en el marcador, pero Horneros era consciente que tenía que ir a buscar un poco más. Así, llegó otro balón cruzado y esta vez el ingresado Gandhi Korn acomodó su larga columna vertebral y sacó un zurdazo mordido que terminó en el fondo de la red. El rojinegro lo daba vuelta, aunque todavía quedaban varios minutos por delante.

Mapuche intentó acercarse al arco de Agesta, pero Horneros sacó a relucir su temple y no pasó demasiados sobresaltos. Pudo incluso haberlo liquidado con algún gol más, pero una vez el Doc se quedó sin nafta y en otra Bubu se la tiró larga a Zequi. Llegó el silbatazo final y los puños apretados del visitante. Abrazos. Sonrisas. Aplausos cerca del banco. Era el primer triunfo del torneo y el técnico ya empezaba a pensar en el color de la corbata para el próximo partido...

Resumen del partido:

Resultado: Mapuche Celeste 1 – Los Horneros 2

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Marcos Peluffo, Mariano Tewel; Francisco Augeri, Fernando Lía, Diego Peluffo, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Goles: Emiliano Loncharich y Leandro Korn.

Cambios: Zequi Rambla por Fernando Lía; Leandro Korn por Mariano Tewel; Matías Ditullio por Diego Lombraña.

La figura: Marcos Peluffo

El Bufo se sacó la mano de la cintura y demostró que los años no pesan. Marcó, anticipó y corrió incansablemente, incluso cuando hubo que defender con tres. El Roberto Carlos de Horneros está vigente.

15/5/08

Ser hornereano

Por Esteban Bendersky

Si hay algo que no se puede explicar, eso es el sentimiento. Y por sobre todos los sentimientos del ser humano, el amor por la camiseta puede llegar a ser el más inexplicable y hermoso de todos ellos.

El sentido de pertenencia que cada uno de nosotros tiene por Horneros es algo difícil de explicar. Quizás está fundado en la proximidad de nuestras casas cuando éramos chicos y jugábamos en las calles hornereanas. Creo que al ser tan poquitos y conocernos todos, eso genera una solidaridad desde temprana edad, algo que a la larga resulta invalorable, que otros equipos no tienen, eso de dejar todo por tu compañero de al lado, por el mismo que venís dejando todo desde que pisaste el country por primera vez, que te pone contento con sus alegrías y te bajonea si está mal por algún motivo.

Quizás sea eso lo que genera que, siendo un country tan chiquito y a veces tan limitado, hayamos llegado a la categoría más alta de la Asociación, cosa que nos llena de orgullo y que queremos mantener por un buen tiempo. Que genera también que a veces tengamos que ponernos a llamar a los que no fueron siquiera a entrenar en todo el año, pero quedaron en la lista de buena fe, solamente porque no había nadie más para anotar, y a quienes recurrimos en casos extremos, pero que si logramos convencer de que vengan a jugar, sabemos que van a esforzarse como si hubieran hecho la pretemporada entera como cualquiera de nosotros.

Tenemos mucha historia, tanto futbolística como de otras vivencias, en nuestro querido Horneros. Pasaron muchos técnicos, algunos mejores, otros peores, pero todos supieron entender el sentimiento que nosotros teníamos por el equipo. Pasaron también muchos jugadores, algunos siguen jugando desde los comienzos de nuestra aventura en la Asociación; otros no pudieron o no quisieron seguir, pero creo que todos tenemos un punto de coincidencia en que nuestro paso por el equipo no fue efímero, y que cada uno a su manera dejó su pequeña marca indeleble para ser recordado.

Basta alguna jugada, algún gol, alguna patada o alguna trompada…, no hacen falta aclaraciones porque, como les digo, todos sabemos de quién hablamos sin tener que explicar demasiado. Esos códigos, que solamente alguno de nosotros puede entender, son parte nuestra. Es por eso que también conocemos cada rincón del Reducto, por dónde conviene jugar si llueve, para dónde patearla si estamos ganando y hay que hacer tiempo, cómo recuperar las pelotas del río o de la quinta del otro lado. Estas cosas no son menores, no cualquiera las entiende, y eso también es una parte importante de aquello que nos define como un grupo de gente que apunta para el mismo lado y se fija los mismos objetivos.

Finalmente, no tengo más que agradecer a la vida por haberme dado la oportunidad de conocer este glorioso country y a toda la gente que lo integra, a quien tanto quiero y a quien deseo de corazón lo mejor, en el fútbol como en todo lo demás, porque de alguna forma también influirán en mi propia vida y, espero, me harán más feliz todavía día a día.

13/5/08

A la cuenta de tres

El objetivo estaba claro: sumar de a tres en el Reducto y obtener la primera victoria en el campeonato. Los Horneros llegaba con el ánimo repuesto luego de un digno empate ante Armenia y quería hacer pesar la localía ante el duro San Diego. Día perfecto, cancha 10 puntos. A pesar de alguna que otra baja –como la del increíble ataque de columna de Lean Korn- todo parecía ideal para una buena jornada futbolera.

Hubo previa en la Casona: pizarrón, papeles tácticos, pequeños Loncharich con casacas verdes soñando con ser como el padre (¿o como el tío?). En fin, la familia hornereana estaba reunida como cada domingo y eso ya era importante. Hasta hizo su aparición el gran Bebilacua, siempre una reserva moral del universo rojinegro.

Aunque la premisa pasaba por entrar con una fuerte actitud desde el minuto cero, Horneros cayó presa de sus defectos de siempre y cedió la iniciativa en el comienzo. San Diego tomó las riendas del partido y, gracias al buen pie de algunos de sus jugadores, empezó a inclinar la balanza. Por eso, no extrañó que llegara el 1-0 luego de cierta desatención defensiva que permitió que el histórico Ricky la empujara a la red.

A remar otra vez. El equipo de Ingeniero Maschwitz debía ir a buscar el partido desde abajo, pero pronto se encontró con una inesperada ayuda: un rival reaccionó contra el recio Franky Augeri y se fue expulsado. Con uno más, la cosa parecía bien posible para los rojinegros, que empezaron a generar algo de peligro.

Pudo ser del Melli Lombraña, pero lo taparon justo cuando estaba frente al arquero, y también lo tuvo el Doc Loncharich, pero el arquero adivinó su intención en el mano a mano y se quedó con el empate en sus manos. A pesar de la desventaja numérica, San Diego seguía inquietando y casi marcó el segundo a través de un cabezazo -otra vez de su centrodelantero- que contuvo mágicamente el juvenil Agesta.

En el segundo tiempo, Horneros salió con la convicción que podía repetir lo hecho frente a Armenia. Kaminker entró bien en el mediocampo y Tomi Melamed estuvo cerca de conseguir el empate con un remate cruzado que contuvo el arquero. Pero el local carecía de ideas y, aunque tenía uno menos, por momentos San Diego se daba el lujo de manejar el balón.

Y llegó una jugada desafortunada. Un cabezazo rival que parecía iba a terminar en las manos de Agesta fue desviada en el camino por el gran Jona Leder (filósofo de la garra) y terminó en el fondo del arco. Era el 2-0 para el visitante y un duro golpe para Horneros, que todavía tenía más de veinte minutos para intentar la remontada.

Hubo alguna situación más, como cuando Bubu Melamed quedó frente al arquero y remató cruzado y afuera, o aquella en la que Calenta Conti no pudo rematar cómodo al borde del área chica. Pero Horneros estaba sumido en la impotencia y San Diego generaba peligro en cada contra. Así llegaría el tercero, cuando luego de una gran jugada del “5” rival, nuevamente el gigante Ricky definió ante Agesta.

Fue el golpe final. A la cuenta de tres, Horneros quedó tirado en la lona y el William Bu de negro hizo sonar el silbato para dar por terminado el encuentro. Los rojinegros habían sido superados y ahora sólo quedaba mirar para adelante, cuando un nuevo domingo ofrezca una nueva oportunidad de demostrar que este equipo quiere (y puede).

Resumen del partido:

Resultado: Los Horneros 0 – San Diego 3

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Jonathan Leder, Marcos Peluffo; Francisco Augeri, Diego Peluffo, Zequi Rambla; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich.

Cambios: Adrián Kaminker por Zequi Rambla; Fernando Lía por Marcos Peluffo; Pablo Conti por Emiliano Loncharich; Diego Conti por Diego Lombraña; Mariano Tewel por Tomás Melamed.

La figura: Tomás Melamed.

Aunque –como el resto del equipo- no pudo contener la ofensiva de San Diego, el lateral-volante de Horneros volvió a mostrar un gran sacrificio por su banda. Además, en el segundo tiempo metió varias buenas diagonales, algunas con gambeta incluida, y hasta pudo haber marcado el gol del empate transitorio.
Fotos: Esteban Bendersky.

8/5/08

Filósofos de la garra

Por Jonathan Leder

Difíciles palabras me proponen pronunciar; mucho tiempo alejado del rectángulo ha secado las lágrimas de mis ojos. Cuesta emocionarse cuando uno siente que parte de su vida se ha terminado, que le han arrancado un pedazo de su historia.

Por suerte, en la vida siempre hay una revancha y una vuelta atrás para corregir esos errores, para marcar una diferencia con el pasado. Gracias al esfuerzo de Nico (el Profe), he decidido volver para tomar de arrebato lo que siempre creí que era nuestro, ese fruto deseado y jugoso que siempre el fútbol muestra atado a un palo y una piola cual burro con su zanahoria.

No me voy a poner en exigente ni triunfalista; el fruto deseado no se gana sin esfuerzo, sufrimiento, emotividad, mucha paciencia y, sobre todo, con unos trabajadores unidos y amotinados. Jauría de perros rabiosos mordiendo al enemigo y lastimándolo donde más le duele y persiguiendo el tesoro sagrado, redondo hermoso, bicolor y lastimado por los malos tratos de esa manga de insensibles que cada domingo tenemos enfrente.

El fútbol es lírico, como decía un amigo de la casa (Salorio), y la pelota es la doncella, una dama fina y recatada buscando su príncipe que la saque de su calvario.

No tienen sentido mis palabras si no culmino mi párrafo diciendo que amo el fútbol, volví y volveré por el fútbol y nada me arrepiento en estos días de pertenecer a un grupo de filósofos de la garra y el aguante como considero a este grupo.

Y termino diciendo tres palabras: FUTBOL, HUEVO Y CORAZÓN.

ALABADO SEA EL GOL !!!!!!!!!!!!!!!!!

5/5/08

Levántate (a la mañana) y anda

Con dos derrotas sobre las espaldas, los muchachos de Horneros llegaban envueltos en una sensación general: había que sumar como sea. Para eso, no sólo había que madrugar y tratar de llegar a las 10 de la mañana a Armenia; fundamentalmente, había que despertarse del letargo y empezar a encontrar el camino en la máxima categoría. Despertarse para poder soñar, aunque suene paradójico.

La cosa empezó bien. A la hora señalada, todos los rojinegros estaban al borde de la cancha del rival. Incluso, hubo varios que no encontraban explicación para un hecho resonante: Gandhi Korn había sido uno de los primeros. Claro, el sponsor volvía con todo en el pecho de las camisetas hornereanas y tenía que dar el ejemplo.

A pesar de los buenos augurios, el primer tiempo no trajo noticias positivas para el otrora Club de los Once. Poco juego, escasa actitud, imposibilidad de dar tres pases seguidos y la lesión de Bubu Melamed, el principal factor creativo del equipo. Armenia tampoco mostraba mucho, pero complicaba con largos pelotazos que llevaron peligro al arco de Agesta.

Hubo un par de ataques del local que no terminaron en la red casi de milagro, pero al final el volante central armenio tomó un rebote en la medialuna y la mandó a guardar contra un palo. Los Horneros estaba 1-0 abajo, pero lo peor era que ni siquiera sabía cómo atajaba el “1” rival, que más que arquero parecía un barrabrava de Racing luciendo orgulloso su camiseta de la Academia.

Claro, los retos de Loncha en el entretiempo no se hicieron esperar. El DT tuvo que levantarle la voz a sus dirigidos y estos parecieron recibir el impacto: los rojinegros salieron con otra convicción. Aunque el fútbol seguía ausente, los de Ingeniero Maschwitz empezaban a generar peligro.

Lo tuvo Franky Augeri, que casi aprovecha un error defensivo para meterla por arriba del arquero y después se lo comió en forma increíble el Escandinavo cuando casi manda a la red una pelota suelta al borde del área chica. Hasta que llegó un tiro libre desde la izquierda: Rueda pateó al palo que custodiaba el barra de Racing, que dio un rebote corto y ahí apareció el ingresado Pablito Conti para establecer la igualdad. El partido estaba 1-1 y ahora te quiero ver.

Horneros no era claro, pero seguía empujando. Zequi hizo rápido un lateral, Rueda acomodó el balón con el pecho y, antes que llegara la marca, sacó un zapatazo que se metió pegado al travesaño. Golazo. Carrera loca del capitán (no acostumbrado a las artes goleadoras), que quedó sepultado bajo una montonera enfervorizada. La victoria parecía posible.

Armenia se vino con todo a buscar el empate y Horneros empezó a flaquear. Tommy Melamed se fue expulsado luego de la enésima patada que pegó y los huecos cada vez eran mayores. Y llegó la igualdad nomás, luego de un centro al segundo palo que agarró mal parada a la defensa rojinegra.

No hubo tiempo para mucho más. Aunque pudo haberlo ganado, Horneros se fue conforme con el 2-2. Se había conseguido mucho más que un punto: la certeza de que con la actitud adecuada, las victorias pronto llegarán.


Resumen del partido:

Resultado: Armenia 2 – Los Horneros 2

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Adrián Kaminker, Jonathan Leder, Marcos Peluffo; Francisco Augeri, Diego Peluffo, Bubu Melamed; Diego Lombraña; Leandro Korn y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Goles: Pablo Conti y Diego Peluffo.

Cambios: Zequi Rambla por Bubu Melamed (lesión); Mariano Tewel por Marcos Peluffo; Pablo Conti por Diego Lombraña; Diego Conti por Emiliano Loncharich.

La figura: Nuevamente, no hubo un rendimiento descollante, pero cabe destacar algunas buenas intervenciones de Zequi Rambla y Rueda, quien participó en la jugada del primer gol y marcó el segundo.

29/4/08

Esta vez, dolió

Segunda fecha. Los muchachos de Horneros estrenaban su localía en la “A” en el flamante Reducto, que lucía espléndido e invitaba, sumado al aporte de una fina lluvia antes del partido, a jugar rápido por abajo. Luego de la derrota ante el poderoso Lajas, había muchas ganas de sumar los primeros tres puntos frente a Golfer’s. Sí, había muchas ganas. Por eso, aunque el Profe Loncha había citado a 14 jugadores, eran 18 los que esperaban su oportunidad de jugar al menos unos minutos. Encima, el DT hizo una del Cholo Simeone y metió video en la previa: había mística ganadora.

Y no arrancaron mal las cosas para el rojinegro. En el primer tiempo, los de Ingeniero Maschwitz parecieron tomar el control de la pelota y el trámite del partido. El Melli Lombraña pudo haber abierto el marcador con un par de cabezazos, pero no hubo muchas más situaciones de gol. Faltaba precisión en los últimos metros, concretar el dominio cerca del arco rival.

Golfer’s mostraba algunos jugadores interesantes, pero tampoco terminaba de lastimar. Sin embargo, en una de las primeras llegadas al área de Agesta, llegó un centro atrás y un delantero visitante la empujó a la red. Encima, poco después el Melli Negro sintió un pinchazo en un cierre hacia la izquierda y tuvo que abandonar la cancha. Juancho Peluffo lo imitó poco después. Más que 0-1 abajo, era casi como estar 0-3. Horneros perdía dos jugadores clave.

Loncha se vio obligado a cambiar el esquema y jugar con un 4-4-2. El partido ya no sería el mismo. En el segundo tiempo, fue casi todo de Golfer’s. La veterana –y pesada- dupla central Escandinavo – Rueda sufría con cada avance rival y comenzaban a repetirse las situaciones de peligro en el arco de Agesta. Los visitantes encontraron un hueco enorme por la izquierda, pusieron un jugador mano a mano y llegó el segundo. Era un duro golpe. Los rojinegros ya no llegaban hasta el área de enfrente y parecía que la remontada era casi imposible. Sin embargo, Lean Korn desbordó por la derecha, tiró un centro atrás y el joven Tommy Sijvarger metió el descuento.

Pero la ilusión de llegar el empate no duraría mucho. En una jugada que dejó muchas dudas por un posible orsai, Golfer’s se puso 3-1 y la historia quedó prácticamente sentenciada. Luego, un Horneros impotente sufriría otra conquista más y las cosas terminarían 4-1 abajo. Esta vez, la derrota dolía y mucho.

Párrafo aparte para el árbitro. Aunque no pesó en el resultado, lo del referí fue inaudito: con una extrema sensibilidad, no soportó palabra alguna y repartió tarjetas amarillas por hablar a varios hornereanos, lo que luego le costaría una nueva expulsión al Vikingo Kaminker. Impresentable.


Resumen del partido:

Resultado final: Los Horneros 1 – Golfer’s 4

Gol en el segundo tiempo: Tomás Sirjvarger.

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Jonathan Leder; Tomás Relamed, Zequi Rambla, Rueda Peluffo, Franky Augeri; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Cambios: Primer tiempo: Adrián Kaminker por Fernando Lombraña; Fernando Lía por Juan Peluffo. Segundo tiempo: Tomás Sirjvarger por Diego Lombraña; Federico Pérez Acquisto por Zequi Rambla; Leandro Korn por Emiliano Loncharich.

La figura: No hubo.

Cuesta destacar a algún jugador hornereano. Hubo un buen rendimiento general en el primer tiempo, pero en el segundo el equipo se desdibujó. Aunque no hubo actuaciones individuales resonantes, cabe destacar la actitud mostrada a lo largo de todo el partido.

24/4/08

El barrabrava número "1"

Por Rodri Agesta

Pensar que hace nada más que 3 años y medio, los domingos me juntaba con Mela, Sebi Fuks y Juancho a ver los partidos de Selección. Me acuerdo que me encantaba; jugaban mis hermanos, me sentía el barrabrava número uno del country.

Alguna que otra vez iba a ver el partido de visitante cuando no era muy lejos o si era alguna final. Y pensar que ahora estoy del otro lado de la línea de cal, representando los colores del country que tanto quiero, en el cual pasé cosas importantísimas durante toda mi vida, tuve y tengo mis grupos de mejores amigos, jugué a infinidades de deportes representando estos colores. Así que ustedes imaginarán lo que yo siento por esta camiseta.

Hace nada más que 3 años entré a este equipo. Tenía que ocupar un puesto difícil, el arco. Me integré rapidísimo gracias a la ayuda y confianza de todos. Tuve la suerte de vivir épocas buenas, con dos ascensos y una permanencia en la B, las cuales se dieron con el esfuerzo de muchos.

Ahora que estamos en esta categoría en la cual, creo yo, Horneros se merece estar, tenemos que estar más juntos que nunca, apoyándonos en todo momento, porque estoy seguro de que PODEMOS HACER HISTORIA, y dejar de pensar en salvarnos del descenso. No tenemos grandes individualidades, pero lo que si tenemos son UNOS HUEVOS ENORMES y estoy seguro que si TODOS nos rompemos un poco el culo y nos comprometemos con este equipo, en un futuro no muy lejano, podremos ver a un Horneros campeón de la A.

Vamos Horneros Carajo!

15/4/08

Bienvenidos

Y el día llegó. Los Horneros volvía a jugar en la “A” después de mucho tiempo. Caras de ansiedad. Excitación. Nervios. Algunos regresos memorables, como el de Fernando Cascarudo Lía y Jonathan Asesino Leder. Debut en el primer nivel para algunos juveniles. Pero, sobre todo, cada integrante del plantel rojinegro tenía ganas, muchas ganas de jugar. Tal vez por eso a las 14.30 ya estaban todos al borde de la línea de cal poniéndose los botines. Tal vez por eso, cuando el árbitro dio el silbatazo inicial, los players del Profe Loncha salieron a morder como perros rabiosos a los once de Las Lajas, su encumbrado rival.

Antes, una vez finalizadas las elecciones (ver aparte), el joven DT había dado indicaciones con su pizarra mágica, insistiendo en un punto clave: agresividad, agresividad, agresividad. Los Horneros estaba de nuevo ante la gran oportunidad de jugar en la máxima categoría y los jugadores habían entendido el mensaje a la perfección: hay que dejar todo en la cancha.

En el primer tiempo, aunque Lajas fue un poco más, los rojinegros dieron pelea en todos los sectores. ¿Qué hubiese pasado si aquel centro venenoso de Franky Augeri hubiese entrando en vez de pegar en el poste? Sin dudas, el partido hubiese sido otro con el 1-0 y la desesperación del local. Pero al fútbol es así y no hay lugar para conjeturas. También el pibe Agesta tapó varias y el 0-0 se mantuvo para sorpresa de los locales.

En el inicio del complemento, las cosas seguían igual: Lajas yendo un poco más, Horneros peleando el partido con dignidad. Pero llegó el Pelado Héctor y las cosas empezaron a complicarse. Primero, el balón pareció poseído por el demonio y escapó inexplicablemente de las manos de Agesta (no fue gol de milagro); luego, los delanteros locales comenzaron a desbordar y lastimar cada vez que se lo proponían.

Loncha metió al violento Kaminker por el Bufo para poner orden en el fondo y estaba a punto de hacer ingresar al oxidado Rueda Peluffo cuando llegó el 1-0. La hecatombe, la debacle total: una sucesión de jugadas desafortunadas, aciertos locales y errores propios que derivó en una andanada de goles. En 10 minutos, Lajas se puso 4-0 arriba. El tercero, un bombazo desde 60 metros que aniquiló la moral hornereana. El partido se había ido al mismísimo carajo en un abrir y cerrar de ojos.

Sobre el final, todo fue impotencia: llegó el quinto tanto y el Escandinavo se fue expulsado por doble amarilla. Los rojinegros habían debutado con una derrota, pero podían irse con la frente en alto: habían dejado todo contra uno de los mejores equipos de los últimos tiempos. Ese mismo que no perdonó cuando tuvo sus chances y que pareció decir, en forma muy clara: “Bienvenidos”.


Resumen del partido:

Resultado: Las Lajas 5 – Los Horneros 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Fernando Lombraña, Jonathan Leder, Marcos Peluffo; Fernando Lía, Bubu Melamed, Zequi Rambla, Francisco Augeri; Emiliano Loncharich, Diego Lombraña.

Cambios: Segundo tiempo: Adrián Kaminker por Marcos Peluffo; Diego Peluffo por Zequi Rambla; Tomás Sirvarjer por Fernando Lía.

La figura: Tomás Melamed

En la primera etapa, hubo rendimientos interesantes de algunos jugadores, entre ellos el de Tomi, que marcó bien a los delanteros que venían por su punta y además supo ser salida cuando le llegó la pelota. También fue bueno lo del Doc Loncharich, casi siempre tomando buenas decisiones.

Nota: Por el momento, se eliminan los premios “Carlitos” Rodríguez (salvo que alguno empiece a tener ataques de lirismo) y “Patadita” Borinsky (ausente el Carnicero Santana, el Escandinavo Kaminker se ha quedado sin competencia).

Elecciones 2008: el ruedismo salió fortalecido

Antes del debut con Las Lajas, el pueblo hornereano se embarcó en una gesta democrática y eligió a sus representantes para este año clave que se viene por delante. La duda: ¿podría el histórico ruedismo –perpetuado en el poder hace siete años- renovar sus votos de confianza o quedaría relegado por los exponentes de la nueva dirigencia?

Así, ante el estricto control del Profe Loncha, presidente de mesa, titular del Colegio Electoral hornereano y jurisconsulto, sumado a la fiscalización del Melli Diego Lombraña, cada uno de los integrantes del equipo emitió su sufragio en forma secreta. Un moderno sistema de papelitos y bolsa fue el método elegido para dar mayor transparencia a los comicios y los rojinegros vivieron una jornada cívica memorable.

Aunque en algún momento se dudó sobre su continuidad, el puesto de capitán volvió a quedar en manos de Rueda Peluffo, quien se impuso por amplio margen. El viejo caudillo, varias veces acusado de “lobbismo” por ciertos sectores de la sociedad, cosechó el 71,4% de los votos, todo un espaldarazo hacia su larga gestión.

Pero si se observan los resultados generales, se puede concluir que el triunfo del ruedismo fue casi total, ya que además de los 10 votos que sumó el barbudo líder, los otros elegidos también forman parte de la “familia”: el Bufo “Moyano” Peluffo (1), Juancho Peluffo (1) y Adrián “D’Elía” Kaminker (1).

Por supuesto, la oposición no quiso aceptar el resultado y denunció falta de boletas, aprietes y reparto de choris a los integrantes del plantel. Sin embargo, las autoridades impusieron el “siga siga” y ratificaron el claro triunfo del arcaico dirigente. Claro, pocos saben que el Rueda y sus “gordos” manejan la caja de Horneros y le pagan el sueldo al Profe Loncha con las ganancias que obtienen en el PAMI.

El toque de atención para la vieja dirigencia llegó en la elección del Triunvirato, donde aparecieron –además del Rueda- nombres pujantes, como el del arquitecto Francisco “Bulldog” Augeri y Rodrigo Agesta, referente de la JH (Juventud Hornereana).

10/4/08

“A” hacer historia

Lo recuerdo perfectamente. Pasaron ya más de cinco años desde aquella calurosa tarde de fines de 2002, pero las imágenes están frescas en mi memoria. Once y tantos jugadores hornereanos tirados en el césped, esperando ansiosamente noticias desde otras canchas. Una ilusión, una tenue esperanza. El partido había terminado en una clara goleada por 6-2 ante aquel equipo que por entonces se hacía llamar “Parque Los Troncos”, pero necesitábamos de otros resultados para salvarnos del descenso. Llamados telefónicos que van y vienen. Cierta expectativa, mezclada con una sensación de nudo en la garganta, como si te estuvieran a punto de decir lo peor. Y así fue…

Hace más de cinco años, Los Horneros jugaba por última vez un partido de Selección “A”. El equipo había remontado notablemente en la segunda ronda, pero no había alcanzado para torcer la historia rojinegra y otra vez se fallaba en el intento de mantener la máxima categoría, eterna cuenta pendiente del club de La Pista y Caseros.

Pasó mucho tiempo, demasiadas frustraciones, alguna que otra alegría. Horneros volvió a caer preso del vaivén que lo ha caracterizado a lo largo de su existencia, ese que lo ha llevado de la “C” a la “A” y viceversa. Siempre con once justos, a veces hasta jugando con diez o nueve guerreros. Pero siempre con algo más, una cuota de no sé qué que le permite levantarse una y otra vez. Muchas veces, luchando como aquellos románticos soñadores de fines del siglo XVIII que daban la pelea sabiendo que iban a salir derrotados. Así, con el overol bien puesto y algunas cuotas de fútbol, llegó noviembre de 2007 y ese ascenso que abre las puertas hacia un nuevo desafío.

Otra vez en la “A”, ese sueño, ese cíclico anhelo. Para los más viejos, la posibilidad de tomarse revancha (quizás por última vez). Para los más jóvenes, una experiencia desconocida que requiere de todo el compromiso y la energía. Para todos los que forman parte de este equipo, la chance de hacer historia en el club.