27/10/08

Sin reproches

Por Nicolás Loncharich

Simplemente les escribo para decirles que estoy triste, nada más que eso. No tengo ningún reproche ni hacia ustedes ni hacia mi. Estoy triste y tranquilo.

Ayer, cuando no podía contener mi emoción y mi tristeza, lo que les quería decir es que mis lágrimas eran sólo por eso. Di todo, desde lo profesional hasta lo personal. Siento que hice lo mejor que pude, y si no pude llevarlos por el camino de conseguir el objetivo fue porque no supe. Créanme, que si bien me duele no haberlo sabido hacer, eso no me mortifica ni me hace llorar. Me da tristeza que nos hayamos privado de la alegría de conseguir el objetivo, quería abrazarme con ustedes, con todos ustedes que confiaron tanto en mi.

Pero bueno, no se dio. El fútbol es así, y cuando uno pone tanto, el dolor por no conseguirlo es mayor. No me arrepiento de haber puesto todo y sé que ustedes tampoco. Sé que a la mayoría de ustedes le duele tanto como a mi. Pero también sé que, si tuviesen que volver a dejar todo, lo harían.

Siempre les dije que había que arriesgar, que podíamos quedarnos con las manos vacías, y que eso nos iba a doler mucho. Así fue. Duele y mucho, pero también les digo que con el tiempo el dolor va a ir pasando y quedarán guardados con más fuerza dentro nuestro, todos los momentos lindos que pasamos juntos.

Hay muchas cosas positivas para rescatar y valorar, lo que yo me llevo de ayer es el saludo de cada uno de ustedes ayer cuando se iba. Recuerdo cada abrazo y cada palabra. Eso a mi me paga todo.

Ahora, resta seguir con dignidad estas tres fechas, por respeto a todo lo que hicimos durante el año y esperando un milagro. Sigamos dsifrutando de juntarnos a jugar al fútbol. Me despido dejándoles un fuerte abrazo a cada uno de ustedes.

Nico.

Un domingo cualquiera

Era el partido clave, ese que podía definir el destino de Horneros en la máxima categoría. Por eso, el Profe Loncha apeló a todo tipo de artilugios motivacionales: extractos de emotivas palabras de jugadores rojinegros, algunas molestas palabras de los muchachos de Indio Cúa y un video de Un domingo cualquiera, aquella película de Oliver Stone en la que Al Pacino levanta a su equipo de fútbol americano con un encendido discurso (recurso que supo utilizar el Cholo Simeone antes del recordado clásico que Estudiantes le ganó a Gimnasia por 7-0).

Bajo un intenso calor, arrancó el partido en el Reducto. La cosa empezó pareja, aunque a Horneros le costaba mucho tener la pelota y debía hacer mucho gasto físico para controlar a los peligrosos delanteros rivales. La primera clara la tuvo el Melli Diego frente a frente con el arquero, quien metió el manotazo justo para mandar la pelota por arriba del travesaño. Del otro lado, el otro travesaño devolvía un remate que Rodri sólo había atinado a mirar.

La apertura del marcador llegó de forma casi insólita. Juancho ejecutó al arco un tiro libre desde atrás de la mitad de la cancha, el arquero de Indio Cúa dudó y la tuvo que ir a buscar al fondo de la red. Festejo apretado de Horneros, que conseguía un paso importante: empezar ganando. Pero seguía faltando mayor dominio del trámite y el visitante empezó a venirse con todo.

Ahí apareció la figura de Agesta, siempre rápido para salir y atorar, sumado a las piernas de los defensores que siempre llegaban en el momento justo para evitar los remates con destino de red. El rojinegro se aferraba a la ventaja y hasta pudo haber aumentado, cuando el Bufo quedó mano a mano, la picó de zurda y la pelota dio en el palo derecho.

En el segundo tiempo, la premisa era jugar con la desesperación de Indio Cúa, pero todo se iría desmoronando rápidamente. A los cinco minutos, el rápido "16" elaboró una buena pared y, solo ante Rodri, definió con clase. El excesivo festejo con puteada y "Topo Gigio" irritó a los rojinegros, pero el árbitro no sancionó la provocación del delantero visitante. El 1-1 era un duro golpe, pero todavia faltaba muchísimo.

Sin embargo, poco después llegaría el segundo, esta vez por un doble error defensivo. Agesta la gritó suya en un bochazo cruzado, el Melli Negro devolvió de cabeza hacia el medio, un delantero rival recogió el rebote, amagó un par de veces y remató al arco: el balón fue cerca de la posición del guardavalla hornereano, que alcanzó a manotearla, pero luego no tuvo reacción y sólo pudo ver cómo el esférico entraba mansito y establecía el 2-1. Durísimo.

A partir de ahí, ya no hubo respuesta. Salió el Negro Lombraña, quedaron tres en el fondo y Horneros intentó dar vuelta el partido, pero no hubo reacción física ni anímica. Indio Cúa hacía lo que quería cuando atacaba y así llegarían el tercero, el cuarto (increíble blooper Juancho-Rueda-Juancho) y el quinto para el definitivo 5-1. El sueño de una tarde gloriosa se desmoronaba estrepitósamente y sin consuelo.

Y llegó el final (¿el final?). Bronca, tristeza, vergüenza, todo junto. Las genuinas lágrimas del DT, ratificando y honrando nuevamente el sentimiento hornereano, ese que -de verdad- nunca muere. El sentimiento por la camiseta rojinegra, ese que está en las buenas y en las malas. Ese acompañamiento "terapéutico" que varios hicieron atrás de la sede, prolongando el adiós y la depresión dominguera post-derrota, sabiendo que juntos todo se soporta mucho mejor. Y confirmando que, más allá de los resultados, este año el equipo ganó mucho.

Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 - Indio Cúa 5

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Marcos Peluffo; Adrián Kaminker, Diego Peluffo, Francisco Augeri; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Gol, primer tiempo: Juan Peluffo.

Cambios: Federico Pérez Acquisto por Fernando Lombraña; Tomás Sirvarjer por Tomás Melamed.

La figura: No hubo.

24/10/08

Este domingo nos jugamos todo

Por Francisco "Pusineri" Augeri

Este domingo nos jugamos todo. Ustedes saben bien que, si perdemos, los 21 goles que hicimos no sirven de nada, las 500 atajadas de Rodri, los 74 entrenamientos que pasaron, tampoco sirven de nada, el frío que sufrimos, los cumpleaños a los que no asistimos, las discusiones familiares, los almuerzos relámpago, todo eso no servirá de nada. Por esto y por nosotros, este domingo tenemos que GANAR!!

Que amamos la camiseta, que amamos al club, que somos un equipo que se divierte jugando, todo eso ya lo sabemos, ahora es tiempo de otra cosa. Ahora es el momento de transpirar la camiseta por el resultado mismo, sin importar la calidad de juego.

Ya sabemos que ni Carlitos, ni Jona, ni Lean van a aparecen para salvarnos, nos tenemos a los mismos 11 de siempre y estoy seguro que para este domingo, sobra.

Hay muchos que nos critican, algunos desde el retiro, otros sin nunca haber tocado una pelota de fútbol, y hasta nos han bautizado “muertos”. A ellos tenemos que dedicarles este domingo todos juntos el triunfo al ritmo de: "Es para vos , es para vos… che ROLI puto, la puta que te parió!!!!!"

9/10/08

A catorce años de aquel gol de Ano a Praderas

Por Diego Slonimsqui (Cucharita)*

“Si en la historia de la humanidad hay un antes y un después de Cristo, en la historia de Horneros campeón hay un antes y un después de este día”.

9 de octubre de 1994 / Las Praderas 0 – Horneros 1


Cuarenta y cuatro minutos del segundo tiempo. Todo Horneros miraba el reloj apurando los últimos segundos. Todos menos él, que a pesar de haber sufrido un calambre, retornó al campo de juego para mostrarnos que aún tenía guardado su as en la manga.

Tomó el balón cruzando la raya central y aceleró dejando en el camino a un defensor. Luego, en un abrir y cerrar de ojos, estaba cara a cara con el arquero. Y ahí sí, se hizo el milagro, los cielos se estremecieron y un haz de luz divina le iluminó el rostro. Definió cruzado o tal vez al primer palo (a quién le importa). Éxtasis, alegría infinita. Barrilete cósmico, de qué planeta viniste?. Gracias Ano, jamás lo olvidaremos.

* Publicado en “Horneros Campeón ’94”

Nota de la redacción:

Aquel fue el año del debut de Horneros en los torneos de la Asociación Intercountry de Fútbol Zona Norte, en la categoría Selección. El equipo fue autorizado a ingresar directamente en la segunda mitad del año, adjudicándose en forma invicta el Campeonato Clausura de la “B” y consiguiendo el ascenso a la “A”. El título llegó luego de aquella recordada final contra Campo Chico (ganador del Apertura). Fue goleada 6-2 para el rojinegro en cancha de Aranzazu (Tewel hizo uno desde los doce pasos, sí, sí, pateaba penales…), pero esa es otra historia…

6/10/08

Y al tercer domingo, el arco se volvió a cerrar

Clima de final. Horneros venía de dos victorias consecutivas y sabía que ganándole a Aranjuez daba un gran paso para cumplir el objetivo de quedarse en la “A”. Por eso, Juancho, Totono y el Negro Lombraña convencían a sus músculos y se metían en la cancha igual. Por eso, el Escandinavo se embarcaba en una verdadera odisea con tal de ponerse la rojinegra en una jornada clave.

Lo de Café, Café Kaminker merece un párrafo aparte, porque llevó a cabo una verdadera “locura” que pocos se animarían a concretar y que honra con su fidelidad el espíritu y la mística hornereana. Luego de cumplir con sus obligaciones cordilleranas, abandonó la plácida San Martín de los Andes antes de lo pactado, se tomó un bondi a Neuquén y de allí voló a Aeroparque para llegar a tiempo al duelo con Aranjuez (un sacrificio que también lo obligó a desembolsar una buena cantidad de dinero). Aplauso cerrado para él.
Y llegó el momento del partido. Y aunque el Profe Loncha había vuelto a inculcar la fórmula de “mantener el cero”, Horneros durmió en el inicio y el “9” la mandó a guardar. Había que volver a remar desde atrás, como en tantos encuentros durante la primera parte de este año, algo que ya parecía desterrado. A partir de allí, el rojinegro empezó a aceitar su funcionamiento y a crear peligro en el arco de enfrente.

Bubu tenía ciertas libertades por izquierda y fue por allí que llegaron las mejores situaciones. Precisamente, fue el jugador más joven del plantel quien estuvo cerca de empatar, pero su remate de sobrepique se fue por arriba del travesaño. Además, una gran jugada con toques entre varios hornereanos terminó con el Doc mano a mano con el arquero, aunque su remate se fue desviado. Esas fueron las más claras, pero también hubo varios acercamientos peligrosos y un neto dominio del trámite.

Como siempre, Totono deleitó a la tribuna con un par de lujos. El primero, un taco infructuoso apenas comenzado el partido que generó murmullos en la hinchada, pero luego sació el exigente paladar futbolístico rojinegro: toque por un lado para ir a buscarla por el otro, con sombrerito al rival. Directo al ranking lírico.

En el segundo tiempo, más de lo mismo: Horneros yendo al ataque y Aranjuez aguantando como podía con la solvencia aérea de su número “14” (impasable de arriba, le salieron chichones de tanto cabecear) y las innumerables patadas del pelicorto “7”, que se cansó de pegar con la complicidad de un árbitro demasiado permisivo a la hora de sancionar las faltas.

Es cierto, el Club de los Once iba con más ganas que fútbol y se repetía en los centros, un arma que era fácilmente desarticulada por el lungo central amarillo. Así y todo, el rojinegro pudo haber llegado el empate gracias a un córner casi olímpico de Bubu, un tiro libre de Franky que dio en la barrera y una chilena del Melli Diego (llegaba el Escandinavo de frente) que se fue por arriba. Pero no hubo jugadas claras: los bochazos se repitieron hasta el minuto 93, siempre con el mismo (escaso) resultado.

Entre la impotencia hornereana y la mezquina conformidad del local, se fue el partido con aquel 1-0 que nunca se modificó. Aranjuez festejó una victoria clave y Horneros se fue sabiendo que dejó pasar una buena oportunidad, aunque todavía queda mucho por jugar y las esperanzas no son pocas. Se vienen otras cuatro finales y el equipo ya demostró que tiene armas para ganarle a cualquiera. Que así sea.

Resumen del partido:

Resultado: Aranjuez 1 – Horneros 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Marcos Peluffo; Federico Pérez Acquisto, Adrián Kaminker, Francisco Augeri, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Cambios, en el segundo tiempo: Tomás Sirvarjer por Federico Pérez Acquisto y Fernando Lía por Francisco Augeri.

La figura: No hubo un gran destacado, pero hay que remarcar otra vez el rendimiento del Negro Lombraña y el Bufo en defensa, lidiando con delanteros potentes. El Doc también tuvo un buen partido, aguantando muchas pelotas, aunque le faltó el gol y descargar más rápido cuando está de espaldas.

3/10/08

Un arquerazo (y no sólo para la foto)

Toda la plasticidad de Rodrigo Agesta, el "1" de Horneros

Incrédulo, Fefé admira la estirada del guardameta rojinegro

Un paso al frente y las manos firmes para desviar el balón

Por abajo, Agesta también responde bien. Una garantía.

29/9/08

Ahora, Horneros moja más que la lluvia

Después del adiós a la sequía goleadora que significó el 4-0 a Mapuche, Horneros volvía al Reducto con la intención de sumar tres puntos más y meterse en la lucha por la Permanencia. En frente estaba La Tradición, uno de los rivales a vencer, igualado en puntos con los rojinegros, uno de esos partidos que hay que ganar sí o sí para mantener el sueño de quedarse en la “A”.

Tarde lluviosa en un Reducto espectacular como siempre, rápido y furioso, listo como para un partido del fútbol inglés. En el local, se producía el regreso del Doc Loncharich y del glorioso Bebilacua, mientras que Totono Pérez se sumaba a Rueda en la lista de lesionados. Además de mucha experiencia, en el banco de suplentes había un mingitorio, como para demostrar que Horneros está a la vanguardia en lo que a infraestructura se refiere…
Como es habitual, los players se juntaron para la arenga previa y allí el barbudo capitán en inactividad lanzó una frase profética y muy lúcida: “Hay que hacer el primer gol primero”. ¡Qué claridad conceptual! ¡Qué facilidad de palabra! Tan claro fue su mensaje que aquello no tardó mucho en trasladarse a la cancha. El pibe Agesta sacó del arco, el Doc metió una asistencia de taco y de aire increíble (lo aprendió en Brasil) y el Melli Diego la mandó a guardar en el mano a mano. Golazo y 1-0 para el Club de los Once.

Pero la ráfaga goleadora continuaría, demostrando que el arco realmente se ha abierto para los rojinegros (aunque esta vez el arquero visitante fue algo así como un anfitrión de lujo). El segundo llegó por medio de un remate “furibundo” de Bubu desde afuera del área y el tercero gracias a otra “bomba” de Franky Augeri que venció la resistencia del “1”, empeñado en sacarla con el pie (¿?) como si fuese un (mal) zaguero. Horneros estaba 3-0 arriba y Zequi y el Escandi eran la combinación perfecta de toque y quite en la mitad de la cancha, pero faltaba mucho y Walter Nelson no quería gritar “partido liquidado”.

En el segundo tiempo la diferencia se haría aún mayor. El local entró un poco dormido, pero Franky con un remate engañoso (¿adónde fue a buscarla el arquero?) y el Cirujano del Gol con un toque sutil de zurda estamparon un 5-0 que hacía presagiar otra fiesta en Ingeniero Maschwitz. Afuera la gente pedía el ingreso del tanque Pavone y llegaron los cambios en el equipo del Profe Loncha.

Hay que decirlo: La Tradición tiene dos tremendos delanteros. El “7” es una especie de Usain Bolt de zona norte y el “9” tiene algo menos de velocidad pero quizás más habilidad y manejo. Un poco mejor controlados en la primera etapa, en el complemento comenzaron a hacer de las suyas y con sendos remates cruzados metieron dos golazos para poner las cosas 5-2. “Mirá si nos empatan…”, tiró algún agorero en la tribuna, convocando inútilmente fantasmas que se hicieron más grandes luego del error de Rodri y un nuevo descuento para el visitante.

Aún quedaban quince minutos, pero no habría más acción en el marcador. Agesta tapó una muy buena, la defensa aguantó el resto, Pavone casi no la tocó, Fefé intentó tres cucharitas (una con éxito) y Bubu y Tomy Sirvarjer se perdieron el sexto. Era igual: Horneros festejaba, cantando y goleando bajo el agua, mojando aún más que la misma lluvia, sumando su segunda victoria consecutiva y demostrando que está para dar la pelea grande, esa que lo quiere ver en 2009 en la máxima categoría.

Resumen del partido:

Resultado: Horneros 5 – La Tradición 3

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Marcos Peluffo; Francisco Augeri, Adrián Kaminker, Zequi Rambla, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Nicolás Loncharich.

Goles: Primer tiempo: Diego Lombraña, Bubu Melamed, Francisco Augeri. Segundo tiempo: Francisco Augeri y Emiliano Loncharich.

Cambios, en el segundo tiempo: Fernando Lía por Fernando Lombraña; Esteban Bendersky por Zequi Rambla y Tomás Sirvarjer por Emiliano Loncharich.

La figura: Zequi Rambla. Larguirucho la rompió, fundamentalmente en el primer tiempo. Con su toque preciso y su capacidad para explotar los espacios vacíos, fue clave para desarticular al rival. Claro, contó con la colaboración del Escandinavo, que quitó mucho y también jugó (pase bochinesco a Franky en el tercero de Horneros). El doble “5” funcionó casi a la perfección.

26/9/08

Bienvenidos a la jungla

Despreciada en el pasado por los otros equipos debido a sus innumerables pozos, irregular césped y escasas dimensiones, la cancha del Club de Campo Los Horneros es en la actualidad una de las mejores de toda la Asociación Intercountry de Fútbol Zona Norte. Sí, el Reducto ya no es ese potrero en el que los rojinegros desde chicos nos acostumbramos a jugar. Su superficie más bien parece un billar que invita al toque por abajo y de primera, a un jogo bonito que a veces se niega en aparecer.

¿Cómo describir la emoción que se siente cuando uno se va acercando hacia el templo sagrado? "Noooo, mirá cómo está la cancha...", se suele escuchar de boca de algún hornereano o quizás tan sólo pensando para sus adentros, incrédulo de la suerte que tiene por desandar domingo por medio aquel rectángulo de verde perfecto cual alfombra. Como si faltara alguna motivación más para entrar a jugar con la camiseta del Club de los Once...

Antes, el mítico Javier Salorio decía que Horneros desarrollaba mejor su fútbol cuando salía a jugar de visitante. Claro, en aquellas épocas estaba Sebastián Sotelo, un avión a chorro que se hacía imparable en terrenos más grandes. Sin embargo, jugar en el Reducto siempre fue una sensación única y, a lo largo de la historia, una mística especial se ha ido creando alrededor de este verdadero templo sagrado.

Este año, los rojinegros acumularon una larga deuda con su hábitat natural, su bendito campo de juego. Sin embargo, el domingo pasado, la racha de partidos sin victorias como local se quebró. El Reducto volvió a ser el Reducto y ese manto verde tan perfecto, de apariencia tan lisa y apacible, se transformó nuevamente en una jungla impenetrable. Bienvenidos...

22/9/08

Los cuatro fantásticos

“Hoy ganamos”. La frase se escuchaba acá y allá, casi en cada rincón del Club de Campo Los Horneros. Como una extraña energía intuitiva, aquella idea del “Escape a la victoria” propuesta por Café, café Kaminker, parecía ir tomando forma en las mentes de los cracks rojinegros. Las nubes se corrían y daban lugar a un sol radiante y el césped del Reducto brillaba como si fuese el paño verde de una lujosa mesa de juego.

Quizás el único que desentonó fue el DT, que llegó tarde (con aviso), pero cuando el Triunvirato analizaba la aplicación de una dura sanción y el Pelado Miguel se afilaba los dientes dispuesto a demostrar que el verdadero mufa era el Profe Loncha, allí apareció el joven entrenador. El plantel estaba completo, salvo por la ausencia del Doc, todavía en Brasil participando de una clínica de definición con goleadores de la talla de Romario, Bebeto y Ronaldo.

El rojinegro salió con todo a la cancha. Desde el minuto uno, tomó la iniciativa y comenzó a jugar cerca del área de Mapuche, aunque faltaba tranquilidad para meter el pase preciso en tres cuartos de cancha. Tal es así que casi no hubo situaciones de peligro para el local: alguna peinada loca del Escandinavo en el primer palo y una escapada de Franky que picó correctamente desde atrás y el línea invalidó por error. El visitante inquietó gracias a un par de buenos pases en profundidad del siempre molesto “Rubio”, pero no mucho más que eso.
Las emociones llegarían en la segunda parte. Horneros seguía batallando, luchando en cada sector, poniendo más fuerza que fútbol, y entonces se produjo un hecho clave, el “hito” que cambiaría el rumbo del partido: Totono Pérez se fue lesionado e ingresó Edson Arantes do Nascimento. Sí, el gran Fefé. Allí, el circuito futbolístico comenzó a aceitarse y las situaciones se hilvanaron una detrás de la otra.

En la primera, Franky ganó la espalda después de un pelotazo cruzado y lo bajaron justo cuando se metía en el área. Penal. El DT de Mapuche juró que era afuera, pero ya no había vuelta atrás. Juancho le pegó como la sangre indica (rastrero y al medio) y estableció el 1-0 para Horneros. Desde afuera, Rueda pensó en pedir la hora, pero todavía faltaban como 25 minutos.

Sin embargo, el reloj no sería esta vez un enemigo del rojinegro. Todo lo contrario: en los minutos siguientes, se asistiría a un verdadero vendaval de fútbol y goles, todo un “empalague” para aquellos que miraban el partido. Y habría un protagonista especial, la intervención decisiva del definidor “no apto para cardíacos”, un jugador que puede matar a una tribuna entera con sus definiciones en cámara lenta.

Pelota cruzada de Juancho. El arquero mapuche calcula mal y la pelota le queda al Melli Diego, que la para, la vuelve a parar, la para otra vez y define. Golazo y “chupete loco” en el festejo dedicado al pequeño Federico, el goleador del futuro. El 2-0 daba algo más de tranquilidad, pero todavía seguía faltando mucho. Tranquilidad que llegó cuando, con una defensa totalmente jugada, Bubu encaró solo hacia el arco, gambeteó al “1” visitante y tocó con el arco vació para meter el tercero.

Afuera, la gente se miraba extrañada. Algunos se frotaban los ojos, otros se pellizcaban entre sí, la mayoría pedía guardar algún golcito para la próxima fecha. Ni hablar cuando el Melli amagó al golero de Mapuche, volvió a acomodarla unas tres veces y tocó corto para marcar el cuarto gol. ¡Cuaterna! Un exceso…, una alegría incomparable, cuatro fantásticos tantos, una buena manera de saldar la deuda acumulada con el Reducto.

Faltó quizás el gol de Fefé, pero Horneros ya estaba hecho. Los rojinegros festejaron a lo grande la victoria ante un rival siempre picante, el necesario primer paso hacia lo que todavía puede ser una épica salvación. Del otro lado, el DT increpaba duramente a sus jugadores, incrédulo por una derrota contra el último de la tabla. Quizás se había olvidado de la rica historia del Club de los Once, de esa mística que hace que nunca lo puedan dar por muerto.

Resumen del partido:

Resultado: Horneros 4 – Mapuche 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Fernando Lombraña, Juan Peluffo, Marcos Peluffo; Federico Pérez Acquisto, Adrián Kaminker, Francisco Augeri, Bubu Melamed; Diego Lombraña, Tomás Sirvarjer. DT: Nicolás Loncharich.

Goles, en el segundo tiempo: Juan Peluffo (penal), Diego Lombraña (2) y Bubu Melamed.

Cambios: Fernando Lía por Federico Pérez Acquisto y Zequi Rambla por Tomás Sirvarjer.

La figura: Diego Lombraña. El dato lo puede todo: el Melli Gordo gritó dos veces. Verdaderas obras maestras del cine de suspenso, el Pepe Sand hornereano le dio una gran alegría al pueblo rojinegro. No caben dudas: Fede llegó con goles bajó el brazo…

18/9/08

Escape a la victoria

Por Adrián "Café café" Kaminker

Homenajeando a la mejor película de fútbol de la historia del cine, llegó el momento. Ya no hay más tiempo. No hay más puntos. Horneros tiene que ganar el domingo.

Juego en Los Horneros desde que tengo memoria y amo esta camiseta desde que Ano tenía chapas y jugaba de delantero, y hasta tenía gol. Pasé por grandes equipos y otros no tanto. Tuve a mi lado individualidades sobresalientes que decidían el destino de un partido como Cucharita (llegó a hacer 14 goles en un partido y tenía un arranque en velocidad electrizante), el Chino Santarcangelo (hacía goles de tiro libre con las dos piernas, de cerca y de lejos, a colocar o bombazo y dominaba a los árbitros), Carlitos Rodríguez (un distinto con gambeta endiablada para adelante y mucho gol), Seba Sotelo (una velocidad y una potencia arrolladora, bastaba con tirársela al pique para que resolviera el partido) y hasta Emi Loncharich (sí, el “9” actual, pero hace por lo menos 12 años, cuando en cada final se tornaba desequilibrante con gambetas en una baldosa y un puntín sólo imitado por Romario tiempo después).

Hoy NO tenemos nada de eso. Nadie va a resolver por sí solo la permanencia nunca lograda por Horneros en la “A”. Hoy sólo puede lograrse por un esfuerzo comunitario nunca visto, salvo por el del combinado del campo de concentración para ganarle a la Alemania Nazi.

El domingo, Horneros sale con esta alineación:

STALLONE: Es cierto que nuestro fondo es el punto más fuerte del equipo, pero Rodri todavía no llega a ser Sylvester Stallone en Escape a la victoria. El domingo, un ABURRIMIENTO.

ZANETTI: Tomy es salida, tiene proyección, un enganche curioso, aunque no tanto como el de quien escribe. El domingo, una TROMBA.

GAMBOA: También de apodo “el Negro” y tocayo. Fernando es el de este último domingo, IMPECABLE e IMPASABLE.

SERRIZUELA: Por Tiburcio. Juan, es la hora de creerte todo lo bueno que sos. Entrenamos y la clavás en un ángulo. Antes del partido, asesinás al que se pare en el arco y en el partido le pegás como Astrada. Este domingo vas a hacer un gol, GOLAZO.

CHAMOT: El “Flaco” era como el Bufo. Tenía salida, pero lo complicaba el perfil zurdo por jugar con pierna cambiada. Pasaba al ataque como una tromba, pero rara vez terminaba bien una jugada. Hoy la figura, el domingo que viene, una GARANTIA.

TOTONO GRISALES: ¿Se acuerdan del Totono Grisales de Colón? Su pegada, su tranco lento pero seguro, sus lujos esporádicos pero vistosos y su ubicación exacta para quites criteriosos. Bueno, ése no es Fede. Fede es la versión actual del Rojo. Le pega con la ojota, gana de cabeza pero a cualquier lado, se ahoga rápido y sus tacos le rebotan en la pata de palo. El domingo, la FIGURA.

PELE: En Escape a la victoria, Edson definía el partido con una chilena inverosímil que provocaba hasta el aplauso y la ovación de la parcialidad nazi. Ese es tu destino Fefi, un GOL de CHILENA, aunque te rompas todo en el aterrizaje.

DOLLBERG: Su velocidad es la del Flaco en Argentinos, un motor golpeado en un micro escolar. Pero el Flaco terminó embolsando fortuna en Alemania. Zequi cuando está bien contagia con sus quites y su facilidad para los pases al vacío. No tenés que desanimarte. No hay mejores que vos para jugar en el medio. Y tenés que ganar todo por arriba. TENES que CREERTELA.

ROSALES: Tiene 40, pero aparenta 25. Tiene una de las terminaciones más estéticas del fútbol actual cuando maneja la pelota. Tiene una velocidad tremenda, pero rara vez explota. Franky, explotá un poquitito más seguido. El domingo será IMPARABLE.

GANDIN: El Gordo está cada vez más parecido. Tiene la habilidad, cubre y aguanta bien la pelota y tiene mucho aire aunque le faltan piernas. El domingo se va a parecer más todavía, porque vuelve con un GOL de CABEZA.

LUGÜERCIO: Son dos gotas de agua. Muchas ganas y mucho huevo. Tienen velocidad y desequilibran. Tomy tiene más gol que el perro de Racing.

PUSINERI: Perdón que te robe el apodo, pero estoy muy parecido a él. Cada tanto gambetea a alguien aunque a una velocidad exasperante, de lo lenta. Se pelea con todo el mundo, lo amonestan todos los partidos, pega que da miedo y habla más de la cuenta con el árbitro. Lo único que le reconozco y me reconozco es que no nos guardamos nada. Estoy convencido que sé jugar a esto. Y el domingo es el día ideal para demostrarlo.

EL ROLFI: El Rolfi es al Rojo como Bubu es a Horneros. Cuando está es algo así como la esperanza de la generación de juego. Es el jugador que más desequilibra, que puede patear desde afuera y que gambetea en velocidad y para adelante. Cuando el Rolfi no está, el Rojo hace lo que puede. Demasiado parecido y muy NECESARIO.

El CHAPULIN: Supo ser grande. Un definidor de antes, de hoy y del futuro, que hoy en día hace un esfuerzo sobrehumano para jugar con costillas a la miseria. Para sacarse el sombrero. Gracias, pero hacé goles.

ASTRADA: Un capitán como los de antes. Una pegada glamorosa, una velocidad envidiable y peinado setentoso. ¿Qué más se puede pedir? Que vuelvas. Sos UNICO.

LLOP: Cuando el barco parece hundirse, Nico siempre muestra todo lo que él siente por el equipo. Lo siente y se le nota. En nombre del equipo, GRACIAS por la confianza. El domingo, lo ganamos.

El domingo es el primero para empezar a escribir el ESCAPE a la victoria. Para escaparle al descenso y comenzar a hilvanar una racha inolvidable de victorias.

Si me olvidé de alguien, pido disculpas. Es el cansancio. Soy un hombre grande y es tarde. Debo recostarme. Adiós.