Ya con una victoria en su haber, Horneros llegaba un poco más tranquilo a su partido frente a Mapuche. Pero el rojinegro es una caja de sorpresas y lo que faltaba esta vez eran precisamente los colores: el Colo Korn se había olvidado la bolsa con las camisetas y hubo que esperar el arribo de la indumentaria por medio de un allegado al plantel. En cuanto a la formación, el arco quedaba en manos de Juancho Peluffo. El resto del equipo era casi el mismo que en el triunfo ante Banco Provincia, salvo por la ausencia del lesionado José Pérez Acquisto.
Desde el inicio del partido, quedó claro que no iba a ser una tarde sencilla para Horneros. Aunque en los primeros minutos el dominio de la pelota fue compartido, Mapuche encontraba espacios con facilidad y generaba situaciones de neto peligro. Entre las respuestas de Juancho –cual jugador de voley-, el travesaño y alguna punta del pie salvadora, el conjunto de Salorio mantenía el cero como podía. En ataque, poco y nada.
Pero luego de una buena jugada, Tomi Melamed metió un preciso cambio de frente y encontró solo a Nico Loncha entrando por derecha. El ex DT se hamacó, enganchó para adentro y metió un zurdazo bombeado que dejó sin respuesta al rechoncho arquero local, pegó en el travesaño y se metió. Un verdadero golazo del Leo Rodríguez que tiene el rojinegro, que en forma algo injusta se ponía 1-0 arriba.
Mapuche siguió yendo, decidido a buscar el empate, pero fallaba en la puntada final. Cuando el árbitro hizo sonar el silbato para terminar el primer tiempo, pareció como el ruido de la campana al costado de un ring de boxeo. El rojinegro había salido airoso gracias a un tremendo “uppercut” de Loncha, pero en la suma general había recibido demasiados golpes y tenía moretones por todos lados.
Si en el primer “round” la cosa había estado complicada, en el segundo sería todavía peor. Horneros no encontraba la pelota y se limitaba a defender en su propio campo, demasiado metido atrás. Las incursiones del local se repetían una y otra vez en el área rojinegra, pero el empate llegaría de la peor manera. Luego de un cabezado al medio, Tomi Melamed puso la punta del pie para rechazar, pero el balón se metió cerca del ángulo del arco de Juancho. La fortuna, que tantas veces había estado con el visitante, inclinaba su balanza hacia el otro lado.
Poco podría hacer en ataque el rojinegro. Los ingresos de Rodri, el Colo y Mati De Tullio le daban un poco más de aire al equipo, pero todo sería sufrimiento hasta el final para los de Salorio. Juancho tapó una tremenda con el pie y siempre hubo un rojinegro dispuesto a cruzar en el último segundo con tal de evitar la caída de su valla. Como un boxeador golpeado, Horneros parecía groggy, pero sacaba energías de cualquier lado con tal de mantener la vertical. Y así lo hizo. Aferrado a las cuerdas y a su historia combativa, el Club de los Once resistió y se llevó un punto. Falta el fútbol, es cierto. Y eso no es poco.
Resumen del partido:
Resultado: Mapuche 1 - Horneros 1
Formación inicial: Juan Peluffo; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Tomás Melamed; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Gol, en el primer tiempo: Nicolás Loncharich.
Cambios: Matías De Tullio por Emiliano Loncharich; Nicolás Korn por Esteban Bendersky; Rodrigo Agesta por Diego Lombraña.
La figura: La punta del pie de todos.
No hubo rendimientos sobresalientes para destacar. Lo mejor de Horneros fue su esfuerzo y su voluntad inquebrantable para defender con uñas y dientes, primero la ventaja que había conseguido y después el empate que le permitió llevarse un punto de Mapuche. Nada más.
25/5/09
Gran victoria: Horneros le ganó a Horneros
Aún carente de victorias en el torneo, Horneros sentía que ya era momento de cortar la racha. En el Reducto y contra un rival que también marchaba en los últimos puestos, la oportunidad era inmejorable. Pero la cosa no iba a ser tan fácil. Además de los muchachos de Banco Provincia, los rojinegros tenían que superar a un adversario mucho más peligroso: ellos mismos.
Como suele suceder durante esta temporada, Salorio tuvo problemas para armar la alineación. El arco, esta vez, quedaba en las manos del Colo Korn (y Rueda en el segundo tiempo, aunque la lesión de José Pérez cambiaría los planes), la defensa repetía sus nombres habituales (Juancho aún lesionado), y en el medio Nico Loncha jugaba desde el arranque por la derecha, mientras que Bubu volvía a ser el enganche y arriba salía a la cancha la dupla histórica Diego Lombraña – Doc Loncharich.
Desde un principio, el partido fue favorable para Horneros. El rival no mostraba grandes virtudes y, más allá de un gol legítimo para Banco no cobrado por el árbitro (la pelota pasó la línea), poco a poco el rojinegro se fue acercando al arco del visitante y generando las situaciones más claras de peligro. Al Negro Lombraña le anularon un gol de cabeza en posición dudosa y luego llegó la oportunidad desde los doce pasos: Rueda ejecutó fuerte y al medio, pero el arquero adivinó la intención y tapó el remate.
Los rojinegros no se desanimaron y siguieron yendo. Rueda tuvo la revancha luego de una buena combinación con el Melli Diego, pero el buen “1” visitante volvió a ganarle el duelo. Sería un inspirado Gordo Lombraña quien rompería el cero. Luego de una buena jugada colectiva, el Pepe Sand hornereano enganchó para la zurda en el borde del área y colocó la pelota junto a un palo con un medido remate. Golazo y 1-0 para el Club de los Once.
En el segundo tiempo, Horneros no pudo mantener el mismo dominio de la etapa inicial. Banco Provincia empezó a empujar hacia el arco de Korn, pero una sólida defensa y su propia ineficacia hacían casi imposible la igualdad. Por momentos, el rojinegro volvía a apoderarse de la pelota, pero tampoco parecía tener las armas suficientes para sellar el encuentro con uno o dos goles más a su favor.
Matías De Tullio ganaba casi siempre por la derecha, pero sus centros encontraban casi siempre las manos del seguro arquero visitante. El Melli Diego, inspirado y con confianza, también complicaba por su costado y triunfaba en el mano a mano con los defensores de Banco. Como siempre, faltaba la estocada final, el último pase, el remate certero a la red.
No pasaría mucho más en el encuentro, sólo la expulsión del "10" rival y una sucesión de cambios: el Chino Santarcangelo entró como enganche y Bubu se convirtió inesperadamente en segundo central; Rodri Agesta reemplazó al Chino Santarcangelo (que se resintió de una lesión); y un reaparecido Leandro Korn ingresó por Bubu en el fondo para llevarse la mejor ecuación “aplausos/minutos de juego” de la tarde.
Pasó Banco Provincia y Horneros retiró por ventanilla una victoria pequeña, pero con grandes intereses. Porque fue la primera del torneo. Porque fue en un Reducto que promete de ahora en más hacerse inexpugnable. Porque se sumaron tres puntos en una tarde que venía complicada. Porque Horneros superó al rival más difícil de todos. Porque Horneros le ganó a Horneros.
Resumen del partido:
Resultado: Horneros 1 – Banco Provincia 0
Formación inicial: Nicolás Korn; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, José Pérez Acquisto, Diego Peluffo; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Gol, en el primer tiempo: Diego Lombraña.
Incidencias, en el primer tiempo: el arquero le contuvo un penal a Rueda.
En el segundo tiempo: expulsado el “10” visitante.
Cambios: Tomás Melamed por José Pérez Acquisto; Matías De Tullio por Emiliano Loncharich; Juan Santarcangelo por Esteban Bendersky; Rodrigo Agesta por Juan Santarcangelo; Leandro Korn por Bubu Melamed.
La figura: Diego Lombraña.
El Melli fue el mejor jugador de la semana, metiendo motivación con su columna, pero después también “hablando” dentro de la cancha. Aportó un golazo para abrir la llave del triunfo y varias buenas intervenciones, especialmente en el segundo tiempo, aguantando, generando faltas y ganando casi siempre por su punta.
Como suele suceder durante esta temporada, Salorio tuvo problemas para armar la alineación. El arco, esta vez, quedaba en las manos del Colo Korn (y Rueda en el segundo tiempo, aunque la lesión de José Pérez cambiaría los planes), la defensa repetía sus nombres habituales (Juancho aún lesionado), y en el medio Nico Loncha jugaba desde el arranque por la derecha, mientras que Bubu volvía a ser el enganche y arriba salía a la cancha la dupla histórica Diego Lombraña – Doc Loncharich.
Desde un principio, el partido fue favorable para Horneros. El rival no mostraba grandes virtudes y, más allá de un gol legítimo para Banco no cobrado por el árbitro (la pelota pasó la línea), poco a poco el rojinegro se fue acercando al arco del visitante y generando las situaciones más claras de peligro. Al Negro Lombraña le anularon un gol de cabeza en posición dudosa y luego llegó la oportunidad desde los doce pasos: Rueda ejecutó fuerte y al medio, pero el arquero adivinó la intención y tapó el remate.
Los rojinegros no se desanimaron y siguieron yendo. Rueda tuvo la revancha luego de una buena combinación con el Melli Diego, pero el buen “1” visitante volvió a ganarle el duelo. Sería un inspirado Gordo Lombraña quien rompería el cero. Luego de una buena jugada colectiva, el Pepe Sand hornereano enganchó para la zurda en el borde del área y colocó la pelota junto a un palo con un medido remate. Golazo y 1-0 para el Club de los Once.
En el segundo tiempo, Horneros no pudo mantener el mismo dominio de la etapa inicial. Banco Provincia empezó a empujar hacia el arco de Korn, pero una sólida defensa y su propia ineficacia hacían casi imposible la igualdad. Por momentos, el rojinegro volvía a apoderarse de la pelota, pero tampoco parecía tener las armas suficientes para sellar el encuentro con uno o dos goles más a su favor.
Matías De Tullio ganaba casi siempre por la derecha, pero sus centros encontraban casi siempre las manos del seguro arquero visitante. El Melli Diego, inspirado y con confianza, también complicaba por su costado y triunfaba en el mano a mano con los defensores de Banco. Como siempre, faltaba la estocada final, el último pase, el remate certero a la red.
No pasaría mucho más en el encuentro, sólo la expulsión del "10" rival y una sucesión de cambios: el Chino Santarcangelo entró como enganche y Bubu se convirtió inesperadamente en segundo central; Rodri Agesta reemplazó al Chino Santarcangelo (que se resintió de una lesión); y un reaparecido Leandro Korn ingresó por Bubu en el fondo para llevarse la mejor ecuación “aplausos/minutos de juego” de la tarde.
Pasó Banco Provincia y Horneros retiró por ventanilla una victoria pequeña, pero con grandes intereses. Porque fue la primera del torneo. Porque fue en un Reducto que promete de ahora en más hacerse inexpugnable. Porque se sumaron tres puntos en una tarde que venía complicada. Porque Horneros superó al rival más difícil de todos. Porque Horneros le ganó a Horneros.
Resumen del partido:
Resultado: Horneros 1 – Banco Provincia 0
Formación inicial: Nicolás Korn; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, José Pérez Acquisto, Diego Peluffo; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Gol, en el primer tiempo: Diego Lombraña.
Incidencias, en el primer tiempo: el arquero le contuvo un penal a Rueda.
En el segundo tiempo: expulsado el “10” visitante.
Cambios: Tomás Melamed por José Pérez Acquisto; Matías De Tullio por Emiliano Loncharich; Juan Santarcangelo por Esteban Bendersky; Rodrigo Agesta por Juan Santarcangelo; Leandro Korn por Bubu Melamed.
La figura: Diego Lombraña.
El Melli fue el mejor jugador de la semana, metiendo motivación con su columna, pero después también “hablando” dentro de la cancha. Aportó un golazo para abrir la llave del triunfo y varias buenas intervenciones, especialmente en el segundo tiempo, aguantando, generando faltas y ganando casi siempre por su punta.
19/5/09
A veces buscamos mucho una respuesta que está frente a nosotros
Por Diego Lombraña
El domingo, cuando volvía para mi casa después de haber perdido ese partido de la peor manera, me pasaron un millón de cosas por la cabeza. Desde querer matar al árbitro hasta pensar en dejar de jugar los domingos, porque -aunque parezca una boludez- sentía que no estaba aportando nada constructivo.
Luego, comprendí que simplemente estaba pensando en aquellas cosas que nos faltan como equipo de fútbol, pero no estaba viendo la abundancia que tenemos como grupo y amigos, lo que nos llevó a cumplir metas mas allá de lo que nosotros mismos podíamos pensar en aquellos tiempos, como por ejemplo lograr un ascenso haciendo una segunda mitad de año increíble en el 2007 o pelearle de igual a igual a equipos como Hindú en el 2009 y terminando nuestra experiencia en Primera con la cabeza bien alta.
Esas cosas son las que tenemos que rescatar y perpetuar en nuestras acciones y pensamientos a la hora de hablar de este grupo, que por lo menos a mi tanto me ha dado y al cual le estoy eternamente agradecido, ya que pude conocer gente increíble, con quienes disfruto todos los domingos haciendo algo tan hermoso como jugar al fútbol. Y si bien sé que soy muy bocón (cosa que me ha llevado a comerme más de una puteada) quiero que sepan que estoy y estaré siempre con ustedes para lo que me necesiten.
Pero sí me veo en la obligación de exigir algo, más exactamente, de exigirnos algo como equipo: honremos esta camiseta, volvamos a luchar todos juntos, corriendo hasta el último aliento, peleando hasta que las piernas nos digan basta y aún así nunca abandonar a nuestro compañero.
Eso es lo que siempre supimos hacer y lo que debemos recordar. Estoy seguro que de este modo vamos a seguir por el buen camino, que está más allá del resultado. Este éxito se encuentra en la posibilidad de mirarnos a los ojos y saber que dimos todo por nuestro club, por nuestra camiseta, POR HORNEROS.
PD: EL DOMINGO SALIMOS CON “EL CUCHILLO ENTRE LOS DIENTES”.
Les mando un abrazo,
El gordo.
El domingo, cuando volvía para mi casa después de haber perdido ese partido de la peor manera, me pasaron un millón de cosas por la cabeza. Desde querer matar al árbitro hasta pensar en dejar de jugar los domingos, porque -aunque parezca una boludez- sentía que no estaba aportando nada constructivo.Luego, comprendí que simplemente estaba pensando en aquellas cosas que nos faltan como equipo de fútbol, pero no estaba viendo la abundancia que tenemos como grupo y amigos, lo que nos llevó a cumplir metas mas allá de lo que nosotros mismos podíamos pensar en aquellos tiempos, como por ejemplo lograr un ascenso haciendo una segunda mitad de año increíble en el 2007 o pelearle de igual a igual a equipos como Hindú en el 2009 y terminando nuestra experiencia en Primera con la cabeza bien alta.
Esas cosas son las que tenemos que rescatar y perpetuar en nuestras acciones y pensamientos a la hora de hablar de este grupo, que por lo menos a mi tanto me ha dado y al cual le estoy eternamente agradecido, ya que pude conocer gente increíble, con quienes disfruto todos los domingos haciendo algo tan hermoso como jugar al fútbol. Y si bien sé que soy muy bocón (cosa que me ha llevado a comerme más de una puteada) quiero que sepan que estoy y estaré siempre con ustedes para lo que me necesiten.
Pero sí me veo en la obligación de exigir algo, más exactamente, de exigirnos algo como equipo: honremos esta camiseta, volvamos a luchar todos juntos, corriendo hasta el último aliento, peleando hasta que las piernas nos digan basta y aún así nunca abandonar a nuestro compañero.
Eso es lo que siempre supimos hacer y lo que debemos recordar. Estoy seguro que de este modo vamos a seguir por el buen camino, que está más allá del resultado. Este éxito se encuentra en la posibilidad de mirarnos a los ojos y saber que dimos todo por nuestro club, por nuestra camiseta, POR HORNEROS.
PD: EL DOMINGO SALIMOS CON “EL CUCHILLO ENTRE LOS DIENTES”.
Les mando un abrazo,
El gordo.
18/5/09
Oferta Horneros: 0-1 de descuento
Aún carente de victorias en el torneo, Horneros llegaba a Highland con una buena noticia: el regreso debajo de los tres palos de su arquero. Sí, Rodrigo Agesta se volvía a poner el buzo, ese que tanto lo extrañó durante las primeras fechas y que vio pasar a guardavallas improvisados como el Gringo Scoponi Kaminker, Van der Saar Korn y Rueda Campitos Peluffo.
Salorio paraba en la cancha un 4-3-1-2, con Bubu como enganche y Rueda de volante por izquierda, mientras que el lateral derecho continuaba en manos del experimentado Escandinavo. Ausencias en los rojinegros: Juancho Peluffo y el Chino Santarcangelo, con problemas musculares. Regresos: Nico Loncha, recuperado de su desgarro, esperaba en el banco por unos minutos de acción.
La tónica del partido quedó clara desde los primeros minutos: dos equipos con ciertas limitaciones, prestándose la pelota y con poca capacidad para generar situaciones de peligro. Así y todo, el local tenía un poco más el balón y también tendría las situaciones más claras del primer tiempo, especialmente un tiro libre que obligó a una doble contención de Agesta.
Horneros llegaba hasta el borde del área de contra y gracias a algunos errores defensivos, pero no alcanzaba a probar las manos del arquero rival. Faltaba tranquilidad y lucidez en los últimos metros, pero sobre todo escaseaba algo fundamental a la hora de la resolución ofensiva: audacia. Confianza y audacia para decidir el destino de las jugadas claves.
En el segundo tiempo, las cosas no cambiaron mucho en cuanto al juego. Pero, a pesar de las infinitas imprecisiones (Rueda no dio un pase al pie de un compañero), los rojinegros tuvieron las más claras: una entrada a boca de jarro que Mati De Tullio tiró por arriba, otra neta para Jesucristo que quedó frente a frente con el arquero y no pudo convertir, un remate a las manos del Negro Lombraña desde una posición muy favorable y un claro penal a Bubu que el árbitro prefirió no sancionar (no hay manera que no lo haya visto por el ruido mismo de la patada).
Pero Horneros parece buscar la tragedia. Es decir, a veces la suerte no lo acompaña. Es cierto. Sin embargo, es como si en algún punto sus jugadores también llamaran en cierto sentido a la desgracia. Y la desgracia volvió a tocar la puerta. Y en el descuento el “18” local aprovechó la oferta rojinegra de último minuto y facturó con una bola lenta que se metió mansita al lado del palo y desató la locura de Highland (y la amargura hornereana).
No hubo tiempo para más. Caras largas. Resignación. Incredulidad. Bronca con el hombre de negro. Un poco de todo. Bien lo dijo Salorio: “Si esto dura, nos vemos todos el jueves”.
Resumen del partido:
Resultado: Highland 1 - Horneros 0
Formación inicial: Rodrigo Agesta; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Diego Peluffo, José Pérez Acquisto, Tomás Melamed; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Cambios: Nicolás Loncharich por Tomás Melamed; Matías De Tullio por Diego Lombraña; Nicolás Korn por Emiliano Loncharich.
La figura: Fernando Lombraña.
El Negro Lombraña sigue mostrando un buen nivel. Fue de lo mejor de Horneros, a pesar de sus excesos verbales y un par de reacciones desmedidas. Además, pisó el área rival y estuvo a punto de marcar un gol que hubiese sido clave.
Salorio paraba en la cancha un 4-3-1-2, con Bubu como enganche y Rueda de volante por izquierda, mientras que el lateral derecho continuaba en manos del experimentado Escandinavo. Ausencias en los rojinegros: Juancho Peluffo y el Chino Santarcangelo, con problemas musculares. Regresos: Nico Loncha, recuperado de su desgarro, esperaba en el banco por unos minutos de acción.
La tónica del partido quedó clara desde los primeros minutos: dos equipos con ciertas limitaciones, prestándose la pelota y con poca capacidad para generar situaciones de peligro. Así y todo, el local tenía un poco más el balón y también tendría las situaciones más claras del primer tiempo, especialmente un tiro libre que obligó a una doble contención de Agesta.
Horneros llegaba hasta el borde del área de contra y gracias a algunos errores defensivos, pero no alcanzaba a probar las manos del arquero rival. Faltaba tranquilidad y lucidez en los últimos metros, pero sobre todo escaseaba algo fundamental a la hora de la resolución ofensiva: audacia. Confianza y audacia para decidir el destino de las jugadas claves.
En el segundo tiempo, las cosas no cambiaron mucho en cuanto al juego. Pero, a pesar de las infinitas imprecisiones (Rueda no dio un pase al pie de un compañero), los rojinegros tuvieron las más claras: una entrada a boca de jarro que Mati De Tullio tiró por arriba, otra neta para Jesucristo que quedó frente a frente con el arquero y no pudo convertir, un remate a las manos del Negro Lombraña desde una posición muy favorable y un claro penal a Bubu que el árbitro prefirió no sancionar (no hay manera que no lo haya visto por el ruido mismo de la patada).
Pero Horneros parece buscar la tragedia. Es decir, a veces la suerte no lo acompaña. Es cierto. Sin embargo, es como si en algún punto sus jugadores también llamaran en cierto sentido a la desgracia. Y la desgracia volvió a tocar la puerta. Y en el descuento el “18” local aprovechó la oferta rojinegra de último minuto y facturó con una bola lenta que se metió mansita al lado del palo y desató la locura de Highland (y la amargura hornereana).
No hubo tiempo para más. Caras largas. Resignación. Incredulidad. Bronca con el hombre de negro. Un poco de todo. Bien lo dijo Salorio: “Si esto dura, nos vemos todos el jueves”.
Resumen del partido:
Resultado: Highland 1 - Horneros 0
Formación inicial: Rodrigo Agesta; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Diego Peluffo, José Pérez Acquisto, Tomás Melamed; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Cambios: Nicolás Loncharich por Tomás Melamed; Matías De Tullio por Diego Lombraña; Nicolás Korn por Emiliano Loncharich.
La figura: Fernando Lombraña.
El Negro Lombraña sigue mostrando un buen nivel. Fue de lo mejor de Horneros, a pesar de sus excesos verbales y un par de reacciones desmedidas. Además, pisó el área rival y estuvo a punto de marcar un gol que hubiese sido clave.
11/5/09
Dio resultado, pero el resultado no se dio
Regreso al Reducto. Césped perfecto cual alfombra. Mundialista. Dan ganas de jugar bien al fútbol. Y hasta hace olvidar los seis goles en contra del domingo pasado. Los rojinegros llegan con un par de bajas, pero también con determinación de dar vuelta la mala actuación del último partido. Rueda va otra vez al arco, Juancho lo tiene que mirar desde afuera y el Escandinavo ocupa el lateral derecho. El Chino, de enganche y Bubu vuelve desde el arranque. Arriba, la clásica dupla Melli Diego – Doc Loncharich.
A poco de comenzado el encuentro, Horneros sufría otra baja: un tirón en el gemelo dejaba al Chino Santar fuera de acción y provocaba el ingreso de Jesús De Tullio. Sin embargo, el cambio de esquema parecía dar cierto resultado. El arco de Rueda no sufría demasiados sobresaltos y, aunque no brillaban, los rojinegros se las ingeniaban para hacer algunas buenas combinaciones. José Raulo Pérez se hacía eje en la mitad, quitando y administrando el balón de la forma que más le gusta: toque corto y por el piso. Además, el Doc estaba encendido y se movía casi siempre en forma acertada.
Al Club de los Once le faltaba lo de siempre, ese karma que arrastra desde la partida de jugadores de la talla de Sebastián Sotelo y Carlitos Rodríguez: gol. Nada más y nada menos. El Señor Gol, la esencia misma de este juego llamado fútbol. Actitud sobraba y el trámite del partido ante San Carlos (primero con puntaje perfecto) era parejo. Pero las situaciones en ambos extremos de la cancha se contaban con los dedos de una mano, como si se jugara de área grande a área grande.
En el segundo tiempo, las cosas no eran muy diferentes, pero el visitante (ahora sí) comenzaba a acercar más peligro para el arco de Rueda. Horneros iba perdiendo un poco de piernas en la mitad, aunque seguía con la intención de generar juego y también con su falta de claridad en los últimos metros, al punto que casi no inquietó al “1” de San Carlos.
Y la paridad se quebró. Un volante visitante tomó un rebote en tres cuartos de cancha, se tuvo fe y sacó un bombazo que pegó en el travesaño y se metió. Era un 1 a 0 doloroso. Horneros no estaba haciendo mal las cosas, pero se quedaba sin nada en un partido que pintaba para empate.
El rojinegro fue a buscar la igualdad. Siguió yendo con las mismas buenas armas que había mostrado en la tarde de Maschwitz, pero también con las mismas falencias: la ausencia casi total de remates contra el arco contrario. Así llegó el final del partido. La derrota dejaba un sabor amargo, pero también había conformismo por lo hecho dentro del campo de juego. El filósofo Salorio habló con tranquilidad. Con esa tranquilidad de aquel que sabe que a veces el resultado no lo es todo.
Resumen del partido:
Resultado: Horneros 0 – San Carlos 1
Formación inicial: Diego Peluffo; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; José Pérez Acquisto, Tomás Melamed, Bubu Melamed; Juan Santarcangelo; Diego Lombraña, Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Cambios: Matías De Tullio por Juan Santarcangelo; Ezequiel Rambla por Esteban Bendersky y Diego Conti por Matías De Tullio.
Las figuras: Adrián Kaminker y José Pérez Acquisto.
El Escandinavo cumplió con creces su rol de lateral. Le salieron chichones de tanto ganar de cabeza contra rivales que lo superaban en altura y contuvo bien a los delanteros que iban por su punta. El Raulo siguió demostrando que a su habitual calidad le viene sumando dosis creciente de quite. Hasta que se quedó sin piernas en el segundo tiempo. También merece una mención Tomi Melamed, con buenas cuotas de fútbol por la derecha.
A poco de comenzado el encuentro, Horneros sufría otra baja: un tirón en el gemelo dejaba al Chino Santar fuera de acción y provocaba el ingreso de Jesús De Tullio. Sin embargo, el cambio de esquema parecía dar cierto resultado. El arco de Rueda no sufría demasiados sobresaltos y, aunque no brillaban, los rojinegros se las ingeniaban para hacer algunas buenas combinaciones. José Raulo Pérez se hacía eje en la mitad, quitando y administrando el balón de la forma que más le gusta: toque corto y por el piso. Además, el Doc estaba encendido y se movía casi siempre en forma acertada.
Al Club de los Once le faltaba lo de siempre, ese karma que arrastra desde la partida de jugadores de la talla de Sebastián Sotelo y Carlitos Rodríguez: gol. Nada más y nada menos. El Señor Gol, la esencia misma de este juego llamado fútbol. Actitud sobraba y el trámite del partido ante San Carlos (primero con puntaje perfecto) era parejo. Pero las situaciones en ambos extremos de la cancha se contaban con los dedos de una mano, como si se jugara de área grande a área grande.
En el segundo tiempo, las cosas no eran muy diferentes, pero el visitante (ahora sí) comenzaba a acercar más peligro para el arco de Rueda. Horneros iba perdiendo un poco de piernas en la mitad, aunque seguía con la intención de generar juego y también con su falta de claridad en los últimos metros, al punto que casi no inquietó al “1” de San Carlos.
Y la paridad se quebró. Un volante visitante tomó un rebote en tres cuartos de cancha, se tuvo fe y sacó un bombazo que pegó en el travesaño y se metió. Era un 1 a 0 doloroso. Horneros no estaba haciendo mal las cosas, pero se quedaba sin nada en un partido que pintaba para empate.
El rojinegro fue a buscar la igualdad. Siguió yendo con las mismas buenas armas que había mostrado en la tarde de Maschwitz, pero también con las mismas falencias: la ausencia casi total de remates contra el arco contrario. Así llegó el final del partido. La derrota dejaba un sabor amargo, pero también había conformismo por lo hecho dentro del campo de juego. El filósofo Salorio habló con tranquilidad. Con esa tranquilidad de aquel que sabe que a veces el resultado no lo es todo.
Resumen del partido:
Resultado: Horneros 0 – San Carlos 1
Formación inicial: Diego Peluffo; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; José Pérez Acquisto, Tomás Melamed, Bubu Melamed; Juan Santarcangelo; Diego Lombraña, Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.
Cambios: Matías De Tullio por Juan Santarcangelo; Ezequiel Rambla por Esteban Bendersky y Diego Conti por Matías De Tullio.
Las figuras: Adrián Kaminker y José Pérez Acquisto.
El Escandinavo cumplió con creces su rol de lateral. Le salieron chichones de tanto ganar de cabeza contra rivales que lo superaban en altura y contuvo bien a los delanteros que iban por su punta. El Raulo siguió demostrando que a su habitual calidad le viene sumando dosis creciente de quite. Hasta que se quedó sin piernas en el segundo tiempo. También merece una mención Tomi Melamed, con buenas cuotas de fútbol por la derecha.
4/5/09
Seis pasos atrás
Ausencias. Jugadores con molestias. Llegadas tarde. Otra vez un arquero improvisado. Horneros llegaba a Cardales con problemas varios y, aunque la cancha del local estaba perfecta como siempre y el sol brillaba allá en lo alto, la tarde terminaría de la peor manera para el equipo de Javier Salorio.
La dura tarea de ponerse debajo de los tres palos esta vez le tocó a Rueda “Campitos” Peluffo. Con buzo mexicano y gran pinta de golero (sólo eso), el barbudo veterano era el encargado de custodiar la valla rojinegra. La defensa repetía su formación y en el medio arrancaba desde cero José Raulo Cascini Pérez Acquisto, junto al Chino, el Escandinavo y un resucitado Calenta Conti. Un poco más arriba, Tomi Melamed y Jesucristo De Tullio.
Repitiendo la constante de los últimos partidos, Horneros no arrancó mal. El conjunto de Salorio monopolizó la pelota en los primeros minutos y logró inquietar el arco de Cardales. Pudo haber llegado el 1-0, pero el árbitro anuló la que habría sido la segunda conquista consecutiva de Tomi Melamed por una supuesta posición adelantada.
Sin embargo, el buen arranque duró poco. El Club de los Once perdía con mucha rapidez la pelota en la mitad de la cancha y pronto el partido se emparejó. El local empezó a acercarse con peligro a la valla de Campitos. La defensa respondía casi siempre con eficacia, hasta que llegó una pelota parada desde la derecha, el centro al punto del penal y un cabezazo certero que estableció el 1-0 para Cardales. Bubu Melamed ingresó para darle un poco más de profundidad al ataque de Horneros, que fue a buscar el empate, pero el resultado no se modificaría y así se irían al entretiempo.
En el segundo tiempo, el rojinegro salió con la premisa de tomar el control del partido y llegar a la igualdad, pero las cosas no saldrían nada bien para los de Salorio. Cardales empezó a encontrar espacios en el fondo rojinegro. El primer mano a mano no fue gol de milagro, pero en el segundo llegó precisamente la segunda conquista de los locales, que con el 2-0 golpeaban duro las ilusiones hornereanas.
El técnico dispuso la salida de Campitos del arco para ocupar la franja derecha (Bebilacua se puso el buzo del “1”) y el Doc Loncharich ingresó por Jesucristo. Pero la debacle continuaría su curso. Al tercer gol de los locales se sumó un tirón que dejó a Rueda fuera de combate para el resto del partido y sendas dolencias que también afectarían al Escandinavo y a Juancho Peluffo. La mesa estaba servida…
Cardales fue llegando cada vez con más facilidad y así iría dándole forma al resultado final hasta llegar a un contundente 6-0. Horneros no pudo siquiera tener un consuelo desde los doce pasos. Luego de una mano en el área, el Chino se hizo cargo de la pena máxima y estrelló el balón en el travesaño. El árbitro lo hizo ejecutar de nuevo por invasión y el histórico hornereano desvió su remate. Lo único que quedaba era aguardar el silbatazo final…
Resumen del partido:
Resultado: Cardales 6 - Horneros 0
Formación inicial: Diego Peluffo; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; José Pérez Acquisto, Adrián Kaminker, Juan Santarcangelo, Diego Conti; Tomás Melamed; Matías De Tullio. DT: Javier Salorio.
Incidencias, en el segundo tiempo: Juan Santarcangelo desvió un penal.
Cambios: Bubu Melamed por Diego Conti; Emiliano Loncharich por Matías De Tullio.
La figura: José Pérez Acquisto.
Por momentos, el Raulo demostró que está intacto. A su habitual y archiconocido toque corto y preciso, le sumó varios quites en la batalla de la mitad de la cancha. Falló en la jugada previa al segundo gol, pero eso no alcanza para empeñar su actuación, quizás la única que pueda destacarse de la triste tarde rojinegra.
La dura tarea de ponerse debajo de los tres palos esta vez le tocó a Rueda “Campitos” Peluffo. Con buzo mexicano y gran pinta de golero (sólo eso), el barbudo veterano era el encargado de custodiar la valla rojinegra. La defensa repetía su formación y en el medio arrancaba desde cero José Raulo Cascini Pérez Acquisto, junto al Chino, el Escandinavo y un resucitado Calenta Conti. Un poco más arriba, Tomi Melamed y Jesucristo De Tullio.
Repitiendo la constante de los últimos partidos, Horneros no arrancó mal. El conjunto de Salorio monopolizó la pelota en los primeros minutos y logró inquietar el arco de Cardales. Pudo haber llegado el 1-0, pero el árbitro anuló la que habría sido la segunda conquista consecutiva de Tomi Melamed por una supuesta posición adelantada.
Sin embargo, el buen arranque duró poco. El Club de los Once perdía con mucha rapidez la pelota en la mitad de la cancha y pronto el partido se emparejó. El local empezó a acercarse con peligro a la valla de Campitos. La defensa respondía casi siempre con eficacia, hasta que llegó una pelota parada desde la derecha, el centro al punto del penal y un cabezazo certero que estableció el 1-0 para Cardales. Bubu Melamed ingresó para darle un poco más de profundidad al ataque de Horneros, que fue a buscar el empate, pero el resultado no se modificaría y así se irían al entretiempo.
En el segundo tiempo, el rojinegro salió con la premisa de tomar el control del partido y llegar a la igualdad, pero las cosas no saldrían nada bien para los de Salorio. Cardales empezó a encontrar espacios en el fondo rojinegro. El primer mano a mano no fue gol de milagro, pero en el segundo llegó precisamente la segunda conquista de los locales, que con el 2-0 golpeaban duro las ilusiones hornereanas.
El técnico dispuso la salida de Campitos del arco para ocupar la franja derecha (Bebilacua se puso el buzo del “1”) y el Doc Loncharich ingresó por Jesucristo. Pero la debacle continuaría su curso. Al tercer gol de los locales se sumó un tirón que dejó a Rueda fuera de combate para el resto del partido y sendas dolencias que también afectarían al Escandinavo y a Juancho Peluffo. La mesa estaba servida…
Cardales fue llegando cada vez con más facilidad y así iría dándole forma al resultado final hasta llegar a un contundente 6-0. Horneros no pudo siquiera tener un consuelo desde los doce pasos. Luego de una mano en el área, el Chino se hizo cargo de la pena máxima y estrelló el balón en el travesaño. El árbitro lo hizo ejecutar de nuevo por invasión y el histórico hornereano desvió su remate. Lo único que quedaba era aguardar el silbatazo final…
Resumen del partido:
Resultado: Cardales 6 - Horneros 0
Formación inicial: Diego Peluffo; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; José Pérez Acquisto, Adrián Kaminker, Juan Santarcangelo, Diego Conti; Tomás Melamed; Matías De Tullio. DT: Javier Salorio.
Incidencias, en el segundo tiempo: Juan Santarcangelo desvió un penal.
Cambios: Bubu Melamed por Diego Conti; Emiliano Loncharich por Matías De Tullio.
La figura: José Pérez Acquisto.
Por momentos, el Raulo demostró que está intacto. A su habitual y archiconocido toque corto y preciso, le sumó varios quites en la batalla de la mitad de la cancha. Falló en la jugada previa al segundo gol, pero eso no alcanza para empeñar su actuación, quizás la única que pueda destacarse de la triste tarde rojinegra.
27/4/09
La Pasión de Horneros
Segunda fecha. Por esas cosas que tiene Horneros, contra Miraflores los rojinegros eran locales en…, Miraflores. Pero la derrota del primer partido no pesaba tanto y el Club de los Once presentaba un plantel con la enorme cantidad de 14 jugadores. Para tirar manteca al techo, casi. Además, un hito trascendental sacudía la tarde: Juan Chino Santarcangelo volvía a jugar un partido oficial con la camiseta de sus amores luego de una larga ausencia.
Para el choque con Miraflores, Salorio movía las piezas. El Colo Korn debutaba oficialmente en Selección bajo los tres palos (emulando al recordado Van der Sar), Juancho iba de 4 y Bebi de 6, el Escandinavo y el Chino formaban el “doble 5” en el medio con Loncha y Rueda por los costados, Tomi Melamed se disfrazaba de enganche y arriba se confiaba en la “potencia” y la fe religiosa de Matías Jesucristo De Tullio.
Así salió Horneros a la cancha y en los primeros minutos las cosas le salieron bastante bien. Con presión sobre los jugadores rivales y salida rápida por la derecha, el equipo de Salorio se las ingeniaba para inquietar a Miraflores. Las jugadas más claras llegaron por medio de la pelota parada o con remates desde afuera. El Chino Santarcangelo había tomado su dosis diaria de pastillas “Tiro libre” e hizo estremecer el travesaño en un par de ocasiones.
Sin embargo, eso sería casi todo lo que harían los rojinegros en la etapa inicial. Miraflores empezó a dominar las acciones y comenzó el suplicio… Como si hubieran cometido algún pecado capital, los hornereanos fueron sometidos a ruinosos minutos en los que todo fue batallar por la supervivencia. Y vaya si batallaron los rojinegros… La defensa respondía casi cada vez que se requerían sus servicios y también emergió la figura del Colo, un arquero con una táctica muy especial, una suerte de equilibrista de la línea de valla dotado de enormes reflejos. Así, con un par de tapadas milagrosas del juvenil golero, el primer tiempo finalizó en cero.
Pero antes, Horneros sufriría una dolorosa baja: el carrilero Loncha sintió un fuerte tirón y cayó desplomado. Intuyendo lo peor, se lo pudo ver dándole palmadas furiosas al césped, casi al borde de las lágrimas. José Pérez, el eterno Raulo Cascini, ingresó en su reemplazo.
En el segundo tiempo, “La Pasión de Horneros” adquiriría capítulos aún más dramáticos. Cada ataque rival era un latigazo sobre el lomo descarnado de los rojinegros, que aguantaban los embates como si la sangre que brotaba fuera su savia, el alimento que los mantenía con vida. El Cirujano del Gol, para nada impresionable a estos derramamientos, tuvo una buena chance y estuvo por abrir el marcador. Pero la “injusticia no tan injusta” llegó cuando Tomi bajó una pelota cruzada y remató ídem al fondo de la red. Golazo.
Claro, si antes Miraflores atacaba con el cuchillo entre los dientes, luego comenzó a hacerlo directamente con instinto asesino. Los muchachos de Salorio aguantaron todo lo que pudieron, pero llegó el empate y los minutos finales volvieron a tener un tinte dramático. Pero el resultado no se modificaría. Los rojinegros, guerreros-poetas (a decir verdad, más guerreros que poetas), se llevaban un punto importante para empezar a crecer.
Para el choque con Miraflores, Salorio movía las piezas. El Colo Korn debutaba oficialmente en Selección bajo los tres palos (emulando al recordado Van der Sar), Juancho iba de 4 y Bebi de 6, el Escandinavo y el Chino formaban el “doble 5” en el medio con Loncha y Rueda por los costados, Tomi Melamed se disfrazaba de enganche y arriba se confiaba en la “potencia” y la fe religiosa de Matías Jesucristo De Tullio.
Así salió Horneros a la cancha y en los primeros minutos las cosas le salieron bastante bien. Con presión sobre los jugadores rivales y salida rápida por la derecha, el equipo de Salorio se las ingeniaba para inquietar a Miraflores. Las jugadas más claras llegaron por medio de la pelota parada o con remates desde afuera. El Chino Santarcangelo había tomado su dosis diaria de pastillas “Tiro libre” e hizo estremecer el travesaño en un par de ocasiones.
Sin embargo, eso sería casi todo lo que harían los rojinegros en la etapa inicial. Miraflores empezó a dominar las acciones y comenzó el suplicio… Como si hubieran cometido algún pecado capital, los hornereanos fueron sometidos a ruinosos minutos en los que todo fue batallar por la supervivencia. Y vaya si batallaron los rojinegros… La defensa respondía casi cada vez que se requerían sus servicios y también emergió la figura del Colo, un arquero con una táctica muy especial, una suerte de equilibrista de la línea de valla dotado de enormes reflejos. Así, con un par de tapadas milagrosas del juvenil golero, el primer tiempo finalizó en cero.
Pero antes, Horneros sufriría una dolorosa baja: el carrilero Loncha sintió un fuerte tirón y cayó desplomado. Intuyendo lo peor, se lo pudo ver dándole palmadas furiosas al césped, casi al borde de las lágrimas. José Pérez, el eterno Raulo Cascini, ingresó en su reemplazo.
En el segundo tiempo, “La Pasión de Horneros” adquiriría capítulos aún más dramáticos. Cada ataque rival era un latigazo sobre el lomo descarnado de los rojinegros, que aguantaban los embates como si la sangre que brotaba fuera su savia, el alimento que los mantenía con vida. El Cirujano del Gol, para nada impresionable a estos derramamientos, tuvo una buena chance y estuvo por abrir el marcador. Pero la “injusticia no tan injusta” llegó cuando Tomi bajó una pelota cruzada y remató ídem al fondo de la red. Golazo.
Claro, si antes Miraflores atacaba con el cuchillo entre los dientes, luego comenzó a hacerlo directamente con instinto asesino. Los muchachos de Salorio aguantaron todo lo que pudieron, pero llegó el empate y los minutos finales volvieron a tener un tinte dramático. Pero el resultado no se modificaría. Los rojinegros, guerreros-poetas (a decir verdad, más guerreros que poetas), se llevaban un punto importante para empezar a crecer.
Resumen del partido:
Resultado: Horneros 1 – Miraflores 1
Formación inicial: Colo Korn; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, Adrián Kaminker, Juan Santarcangelo, Diego Peluffo; Tomás Melamed; Matías De Tullio. DT: Javier Salorio.
Gol, en el segundo tiempo: Tomás Melamed.
Cambios: José Pérez Acquisto por Nicolás Loncharich; Emiliano Loncharich por Matías De Tullio; Bubu Melamed por Tomás Melamed.
La figura: Fernando Lombraña.
Amo y señor de la defensa, el Negro Lombraña salvó las papas una y otra vez. Con Juancho corrido al lateral derecho, se hizo dueño del fondo y cumplió una muy buena actuación. Todavía habla de más, algo que puede mejorar.
20/4/09
Una pequeña derrota en Las Praderas
Primer round. Horneros estrenaba su nueva temporada en la “B”, quizás la categoría que más ha transitado a lo largo de los años de Selección en los torneos de la Asociación Intercountry de Fútbol Zona Norte. Y lo hacía con su sello, con total fidelidad a su historia: once jugadores (y ni uno más) listos para entrar a la cancha y dar lo mejor de sí. También se producía el regreso oficial del técnico-filósofo más grande que tuvo el rojinegro: Javier Salorio. Embargado quizás por la emoción, el entrenador perdió el camino hacia Las Praderas y arribó cuando el encuentro ya había comenzado.
La formación inicial hornereana presentaba algunas novedades, pero la más resonante estaba debajo de los tres palos. Adrián Escandinavo Kaminker se había puesto los guantes y no era por el frío. Sí, el mismísimo Gringo Scoponi. El de la patentada volada “bolsa de papas”. Y el “1” se había preparado para la ocasión: estrenaba un buzo verde regalo de su señora esposa, amplia conocedora de las artes futboleras y consciente de que ese color camufla al arquero con el césped y confunde a los delanteros.
A pesar de los contratiempos y una pretemporada poco promisoria, Horneros no arrancó mal su duelo ante Praderas. El equipo salió a presionar bien arriba, sin dejar jugar tranquilo al local y tratando de alejar las acciones del arco del Gringo Kaminker. Encima, un tiro libre de Juancho Peluffo encontró una floja respuesta del arquero, la pelota dio en el travesaño y el Melli Diego iniciaba el año de la mejor manera: empujándola al fondo de la red para poner el 1-0 para los rojinegros.
En la jugada previa al gol, el 20 local le había dejado sus cuatro tapones bien marcados a Loncha en una plancha que mereció la roja directa. Aunque de ojos saltones, el árbitro no afinó bien su mirada y sólo castigó con amarilla. El partido empezaba a ponerse calentito. Pero el principal escollo pasaba por controlar al Del Potro que tenía Praderas. Una verdadera torre que bajaba todos los pelotazos que le tiraban sus compañeros y que no carecía de cierto dominio con el balón.
Salvo una tapada intuitiva del Gringo (sacando por encima del travesaño un fuerte remate), Horneros no pasaba demasiados sobresaltos. Pero llegó un desborde por la derecha y, justo antes del final del primer tiempo la torre de Praderas conectó de cabeza un centro al segundo palo para establecer el 1-1. La casa de naipes que el Club de los Once había construido con tanto trabajo empezaba a desmoronarse…
En el segundo tiempo, Horneros no empezó bien. Los locales comenzaron a monopolizar el balón y las llegadas al arco de Kaminker aumentaron en número y peligrosidad. El “1” tapó muy bien un par de remates, pero nada pudo hacer cuando a la salida de un corner la torre de Praderas encontró una pelota suelta al borde del área chica y la mandó a guardar con un tiro fuerte, bajo y esquinado.
Con pocas armas, el rojinegro fue en busca del empate, pero las jugadas más riesgosas seguían sucediéndose en la valla de Scoponi, que puso aún más verde su vestimenta de tanto revolcarse. Pudo haber llegado la igualdad cuando Loncha quedó cara a cara con el arquero pero se le fue un poco larga. O en alguno de los corners de los minutos finales, cuando ya se había producido la vuelta del Cirujano del Gol, que merodeaba el área. Pero lo único que obtuvo Horneros fue la expulsión del Melli Diego y el 3-1 que llegó en un contraataque letal.
El Club de los Once se fue con una derrota a cuestas. Una pequeña derrota, si se considera la levantada en un rendimiento que venía siendo flojo y la actitud demostrada a lo largo de casi todo el encuentro, aunque aún queden muchísimas cosas para mejorar. El domingo que viene habrá revancha.
Resumen del partido:
Resultado: Las Praderas 3 - Los Horneros 1
Formación inicial: Adrián Kaminker; Esteban Bendersky, Fernando Lombraña, Juan Peluffo, Marcos Peluffo; Tomás Melamed, Diego Peluffo, Nicolás Loncharich, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Matías De Tullio. DT: Javier Salorio.
Gol, en el primer tiempo: Diego Lombraña.
Cambios, en el segundo tiempo: Emiliano Loncharich por Tomás Melamed.
La figura:
No hubo una figura sobresaliente, aunque pueden destacarse algunos rendimientos aceptables. Buenos momentos de Nico Loncha y Tomi Melamed en el medio y de la mayor parte de la defensa hornereana. A pesar de los tres goles, el Gringo también cumplió una buena tarea.
La formación inicial hornereana presentaba algunas novedades, pero la más resonante estaba debajo de los tres palos. Adrián Escandinavo Kaminker se había puesto los guantes y no era por el frío. Sí, el mismísimo Gringo Scoponi. El de la patentada volada “bolsa de papas”. Y el “1” se había preparado para la ocasión: estrenaba un buzo verde regalo de su señora esposa, amplia conocedora de las artes futboleras y consciente de que ese color camufla al arquero con el césped y confunde a los delanteros.
A pesar de los contratiempos y una pretemporada poco promisoria, Horneros no arrancó mal su duelo ante Praderas. El equipo salió a presionar bien arriba, sin dejar jugar tranquilo al local y tratando de alejar las acciones del arco del Gringo Kaminker. Encima, un tiro libre de Juancho Peluffo encontró una floja respuesta del arquero, la pelota dio en el travesaño y el Melli Diego iniciaba el año de la mejor manera: empujándola al fondo de la red para poner el 1-0 para los rojinegros.
En la jugada previa al gol, el 20 local le había dejado sus cuatro tapones bien marcados a Loncha en una plancha que mereció la roja directa. Aunque de ojos saltones, el árbitro no afinó bien su mirada y sólo castigó con amarilla. El partido empezaba a ponerse calentito. Pero el principal escollo pasaba por controlar al Del Potro que tenía Praderas. Una verdadera torre que bajaba todos los pelotazos que le tiraban sus compañeros y que no carecía de cierto dominio con el balón.
Salvo una tapada intuitiva del Gringo (sacando por encima del travesaño un fuerte remate), Horneros no pasaba demasiados sobresaltos. Pero llegó un desborde por la derecha y, justo antes del final del primer tiempo la torre de Praderas conectó de cabeza un centro al segundo palo para establecer el 1-1. La casa de naipes que el Club de los Once había construido con tanto trabajo empezaba a desmoronarse…
En el segundo tiempo, Horneros no empezó bien. Los locales comenzaron a monopolizar el balón y las llegadas al arco de Kaminker aumentaron en número y peligrosidad. El “1” tapó muy bien un par de remates, pero nada pudo hacer cuando a la salida de un corner la torre de Praderas encontró una pelota suelta al borde del área chica y la mandó a guardar con un tiro fuerte, bajo y esquinado.
Con pocas armas, el rojinegro fue en busca del empate, pero las jugadas más riesgosas seguían sucediéndose en la valla de Scoponi, que puso aún más verde su vestimenta de tanto revolcarse. Pudo haber llegado la igualdad cuando Loncha quedó cara a cara con el arquero pero se le fue un poco larga. O en alguno de los corners de los minutos finales, cuando ya se había producido la vuelta del Cirujano del Gol, que merodeaba el área. Pero lo único que obtuvo Horneros fue la expulsión del Melli Diego y el 3-1 que llegó en un contraataque letal.
El Club de los Once se fue con una derrota a cuestas. Una pequeña derrota, si se considera la levantada en un rendimiento que venía siendo flojo y la actitud demostrada a lo largo de casi todo el encuentro, aunque aún queden muchísimas cosas para mejorar. El domingo que viene habrá revancha.
Resumen del partido:
Resultado: Las Praderas 3 - Los Horneros 1
Formación inicial: Adrián Kaminker; Esteban Bendersky, Fernando Lombraña, Juan Peluffo, Marcos Peluffo; Tomás Melamed, Diego Peluffo, Nicolás Loncharich, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Matías De Tullio. DT: Javier Salorio.
Gol, en el primer tiempo: Diego Lombraña.
Cambios, en el segundo tiempo: Emiliano Loncharich por Tomás Melamed.
La figura:
No hubo una figura sobresaliente, aunque pueden destacarse algunos rendimientos aceptables. Buenos momentos de Nico Loncha y Tomi Melamed en el medio y de la mayor parte de la defensa hornereana. A pesar de los tres goles, el Gringo también cumplió una buena tarea.
16/3/09
Luche y vuelve
Los Horneros ya tiene una nueva fecha patria. El 15 de marzo de 2009 será recordado como el día que uno de los máximos próceres hornereanos volvió de su largo exilio y pisó nuevamente su tierra, su pedazo de césped en el mundo. Sí, Juan Chino Santarcangelo volvió a ponerse la camiseta rojinegra (nada menos que la “10”) y, aunque no se trató de un encuentro oficial, por unos minutos su fútbol se paseó otra vez por ese Reducto que tantas hazañas suyas supo contemplar.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que el Chino pisó suelo sagrado, quizás demasiado. La tierra despareja se había convertido en verde alfombra y muchas caras habían cambiado. Ya no habían Pucheros, Cucharitas, Bochas o Sotelos. Allí, ahora se veían rostros jóvenes como los de Bubu, Juancho, Rodri Agesta, Tomi y hasta el recién llegado Nico Korn. Otras caras, en cambio, eran las de siempre (bueno, no totalmente): Rueda, Bufo, Escandinavo, Emi y Nico Loncha. La de siempre también era la pelota, esa que el caudillo hornereano siempre trató de la mejor manera. Y en el banco, un viejo conocido: nada menos que Javier Salorio. No todo había cambiado.
El partido no ofreció mucho más. Fue un 3-0 sin complicaciones que sólo quedará en los libros por lo dicho más arriba: el regreso del Chino en la cancha y Salorio del otro lado de la línea de cal, un pedazo de historia viva de Los Horneros. Bueno, también se podrá recordar por un caño a lo Riquelme del ex Profe Loncha (cuánto lirismo teníamos en el banco…), una gran tapada de Rueda Cristante Peluffo (invicto en sus 20 minutos en la valla) y el debut más que promisorio del Colo Nico Korn (ilusiona su mezcla de quite y creación). ¿Los goles rojinegros? El Melli Diego, con definición pausada pero efectiva, Nico Korn y nuevamente el Pepe Sand rojinegro, esta vez clavándola en el ángulo con un sutil toque de derecha.
Luego, llegó quizás el momento más esperado por todos: la charla saloriana. Allí, el DT minimizó el valor de la victoria, marcó algunos errores, dejó sus primeros conceptos y también una buena frase, fiel a su costumbre. “Estaban tan aburridos que se iban a poner en el medio de una autopista para que los pise un auto”, tiró (o algo así) el flamante filósofo-entrenador. Ya está, la tarde estaba completa.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que el Chino pisó suelo sagrado, quizás demasiado. La tierra despareja se había convertido en verde alfombra y muchas caras habían cambiado. Ya no habían Pucheros, Cucharitas, Bochas o Sotelos. Allí, ahora se veían rostros jóvenes como los de Bubu, Juancho, Rodri Agesta, Tomi y hasta el recién llegado Nico Korn. Otras caras, en cambio, eran las de siempre (bueno, no totalmente): Rueda, Bufo, Escandinavo, Emi y Nico Loncha. La de siempre también era la pelota, esa que el caudillo hornereano siempre trató de la mejor manera. Y en el banco, un viejo conocido: nada menos que Javier Salorio. No todo había cambiado.
El partido no ofreció mucho más. Fue un 3-0 sin complicaciones que sólo quedará en los libros por lo dicho más arriba: el regreso del Chino en la cancha y Salorio del otro lado de la línea de cal, un pedazo de historia viva de Los Horneros. Bueno, también se podrá recordar por un caño a lo Riquelme del ex Profe Loncha (cuánto lirismo teníamos en el banco…), una gran tapada de Rueda Cristante Peluffo (invicto en sus 20 minutos en la valla) y el debut más que promisorio del Colo Nico Korn (ilusiona su mezcla de quite y creación). ¿Los goles rojinegros? El Melli Diego, con definición pausada pero efectiva, Nico Korn y nuevamente el Pepe Sand rojinegro, esta vez clavándola en el ángulo con un sutil toque de derecha.
Luego, llegó quizás el momento más esperado por todos: la charla saloriana. Allí, el DT minimizó el valor de la victoria, marcó algunos errores, dejó sus primeros conceptos y también una buena frase, fiel a su costumbre. “Estaban tan aburridos que se iban a poner en el medio de una autopista para que los pise un auto”, tiró (o algo así) el flamante filósofo-entrenador. Ya está, la tarde estaba completa.
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Crónicas de partidos,
Historia rojinegra
15/1/09
Va a ser un "tour guiado por el infierno"
Sí, vuelve Javier Salorio. El hombre de las mil frases. El filósofo del fútbol. El que nos enseñó que, a veces, "la injusticia no es tan injusta". El que nos hizo sufrir tantas veces entrenando después de un mal partido. El que lleno de ira en un entretiempo revoleó una pelotita de golf al río y casi le saca la cabeza a un crack rojinegro. El que gritaba "¡¿Quieren ganar?!", "¡Son feos!" y tantos otros.En realidad, Salorio nunca se fue. A lo largo de los años, se hacía presente en cada charla, en la memoria de cada uno de los jugadores de Los Horneros que alguna vez tuvo la suerte de tenerlo como técnico. Porque trascendió generaciones y casi no hay un rojinegro que no haya recibido alguna de sus sabias enseñanzas.
Vuelve Salorio. A su casa, el Club de Campo Los Horneros. Ese lugar al que arribó casi veinte años atrás y que lo vio crecer como técnico y como persona. Cómo pasa el tiempo... Vuelve Salorio. Y no tengan dudas, va a ser un "tour guiado por el infierno".
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