14/9/09

Y punto

Luego de la derrota ante Highland, Horneros sabía que necesitaba al menos un punto frente a Pilar del Lago para seguir bien posicionado en el reducido por la Permanencia. Sobre todo, teniendo en cuenta las bajas que volvían a afectar al rojinegro (a las ausencias habituales se sumaban la del Chino Santarcangelo y el Escandinavo Kaminker, aún recluido en tierras vikingas) y obligaban a Salorio a improvisar jugadores en algunas posiciones.

Sin embargo, Horneros arrancó bien el encuentro. Con la solidez de la defensa, Cristiano Ronaldo cumpliendo bien su función de enganche, el Colo Korn aprovechando su tranco por la izquierda y el trabajo sucio de los delanteros, el equipo de Salorio no pasaba demasiados sobresaltos y el trámite era parejo, con pocas situaciones de gol frente a los arcos.

Hasta que llegó un barullo en el área de Pilar del Lago, lo trabaron a Nico Loncha, le quedó a su hermano el Doc y un defensor visitante le cometió penal. Horneros tenía la chance de ponerse en ventaja. Rueda ejecutó fuerte al medio y el rojinegro se ponía 1-0. Empezaba ganando, algo tan vital como el agua para el equipo de Ingeniero Maschwitz.

Claro, después llegaron las dificultades. Juancho sintió un tirón y hubo que sacarlo de la defensa. Por unos minutos, Rueda pasó de segundo central y Nico Loncha de “5”, hasta que se produjo el ingreso de Jarabe. Pilar del Lago presionaba más y más, y la figura de Rodrigo Agesta empezaba a hacerse importante. Pero el primer tiempo terminaría con el marcador a favor de los locales.

Horneros salió a jugar el segundo tiempo con otro cambio. Al Bufo se la agarrotó el gemelo, quedó rengo y se produjo el ingreso de Zequi como lateral izquierdo. Los 45 minutos que faltaban pintaban complicados para el rojinegro y ahora sí, al contrario que en la etapa inicial, abundarían las situaciones de peligro.

Los circuitos de juego del rojinegro ya no funcionaban de la misma manera, el mediocampo era una zona de tránsito, el Colo estaba en una pierna y el local tuvo que resignarse a aguantar la embestida de Pilar del Lago. El aguante duró aproximadamente media hora, cuando un centro cruzado lo pasó a Jarabe, un delantero rival bajó la pelota y definió solo ante el achique desesperado de Agesta. Era el 1-1 y faltaban eternos 15 minutos.

En ese cuarto de hora, pasaría de todo. Rodri tapó un par de pelotas muy difíciles, especialmente un remate con destino de ángulo que sacó al córner y un tiro bajo del pequeño colorado visitante que retuvo bien sin dar rebote. Horneros pudo haberlo ganado gracias a un desborde del Melli Diego que Cristiano no pudo enviar a la red al borde del área chica y, en la última jugada del partido, por medio de una corrida de Nico Korn que de haber terminado en gol hubiese entrado en la historia.

Pero el Colo es chico todavía y la historia puede esperar por él. Por eso, y por la gran actuación de Agesta, el partido terminó 1-1. Horneros se fue tranquilo, sabiendo que había sacado un punto importante. Por el trámite del partido, por las bajas inesperadas y porque la estadística le sigue sonriendo en la tabla de posiciones. Ahora, a recuperar lesionados y ausentes, y a prepararse con todo porque viene lo mejor.


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 - Pilar del Lago 1

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Esteban Bendersky, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Marcos Peluffo; Matías Di Tullio, Diego Peluffo, Nicolás Korn; Nicolás Loncharich; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Goles. En el primer tiempo: Rueda (penal).

Cambios, en el primer tiempo: Jarabe Muñoz por Juan Peluffo; Zequi Rambla por Marcos Peluffo.

La figura: Rodrigo Agesta.

Rodri volvió a demostrar por qué es uno de los mejores (sino el mejor) arquero de la Liga. Respondió con grandes atajadas en los momentos clave, sobre todo en el segundo tiempo y fue fundamental para sostener el empate.

8/9/09

Una batalla perdida en las tierras altas

Tercera fecha del reducido por la Permanencia. Horneros llegaba con puntaje ideal al duelo contra Highland, aunque con una baja sensible: Adrián Escandinavo Kaminker, el máximo guerrero rojinegro, se encontraba recluido en tierras vikingas protegiendo a la nueva integrante de su familia y orando ante Thor, el dios del trueno, por un triunfo de sus compañeros en el campo de batalla.

Las ausencias del Escandinavo, Bebilacua y los hermanos Melamed, entre otros, contrastaba con la presencia (nuevamente) de Franky Flaco Schiavi Augeri, el recuperado Colo Korn y el regreso (luego de una larga temporada de bautismos) de Matías Di Tullio, el gran Jesucristo.

Horneros salió a jugar con línea de cuatro volantes y la premisa de esperar al rival bien cerca de la propia última línea. El local tomó rápidamente las riendas del partido. Tic, tic, tic. Los toques se sucedían en la mitad de la cancha, mientras el mediocampo rojinegro extrañaba a su guerrero y no encontraba las marcas. El arco de Agesta empezaba a tambalear, los mellizos empezaban su enésimo programa de radio (invitado especial el árbitro) y el marcador aún no se movía.

Hasta que el archiconocido Johnny (aunque con unos kilitos de más) frotó la lámpara, puso una pelota profunda de contra a las espaldas del Bufo y un delantero local definió fuerte, cruzado y al medio, para poner el 1-0. Se veía venir, pero un gol no era nada y el rojinegro estaba en partido, aunque creaba muy poco en el arco rival.

Pero llegaría otro golpe. Poco antes del final del primer tiempo, el hábil 16 de Highland hilvanó una gran jugada, tiró un sombrerito y cuando se preparaba para definir fue embestido por detrás por el Melli Diego, devenido en volante por izquierda. Claro penal que el árbitro no dudó en marcar y que hizo que la etapa inicial culminara, luego de una precisa ejecución, con un 2-0 para los locales.

La mano venía muy complicada para Horneros. Pero en el inicio del segundo tiempo se vería la mejor cara del equipo de Salorio. El mediocampo se adelantó unos metros, la pelota empezó a circular con precisión y el rojinegro comenzó a acorralar a su rival en busca del descuento. Los volantes por afuera (Loncha por izquierda y Franky por derecha) aceitaban los circuitos de juego y el Cabezón Ruggeri Santarcangelo empujaba desde el fondo con sus precisos pelotazos.

Y el descuento llegaría, nomás. Un preciso bochazo dejó al Melli Diego mano a mano con el arquero que, ante el sutil toque del delantero, embistió en forma temeraria con tremendo planchazo. Un penal más grande que una casa. Le costó recuperarse al Melli, pero una vez que pudo levantarse, Rueda ejecutó fuerte y al medio, y el visitante puso un esperanzador 1-2 en el marcador.

Parecía que Horneros podía empatarlo, que el aluvión continuaría sobre el arco rival hasta alcanzar el 2-2, pero luego de una sucesión de errores en defensa, Highland puso el 3-1 y aniquiló las intenciones rojinegras. Intenciones que podrían haber reflotado si el impresentable árbitro hubiera dado otro claro penal para la visita. Pero prefirió comerse el silbato y en la jugada siguiente llegó el definitivo 4-1. Los de Salorio ya no tenían resto y hasta el Melli Negro dejaba la cancha por una dolencia.

En las tierras altas, Horneros se fue con una derrota quizás demasiado abultada. Los rezos del Escandinavo ante el dios Thor no habían dado resultado. El rojinegro está levantando el nivel, pero las deidades vikingas saben que aún no es suficiente. Por eso, los guerreros de Salorio aún no podrán acceder al Valhalla, aquel paraíso rebosante de banquetes sólo destinado a aquellos valientes que dieron todo y murieron en batalla.


Resumen del partido:

Resultado: Highland 4 - Horneros 1

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Jarabe Muñoz, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Juan Santarcangelo, Nicolás Korn; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Goles. En el segundo tiempo: Rueda (penal).

Cambios, en el segundo tiempo: Francisco Augeri por Jarabe Muñoz; Matías Di Tullio por Fernando Lombraña.

La figura: No hubo.

Cuesta resaltar un rendimiento individual, aunque no haya habido actuaciones desastrosas. Hubo buenos momentos de varios jugadores, aunque no lo pudieron mantener a lo largo de todo el partido.

31/8/09

Un par de depósitos del Doc en el Banco

La noticia lo paralizó y, por un momento, pareció quebrar su confianza goleadora: el partido no se jugaría en la cancha del fondo, la que está rodeada de alambrados. El duelo entre Banco Provincia y Horneros se disputaría en el escenario central, aquel de amplias dimensiones y hasta tribunas de cemento. El Cirujano del Gol andaba cabizbajo: había dedicado sus ensoñaciones semanales y toda su imaginación de artillero letal a la canchita del alambrado. Había soñado con goles en esos arcos. Y ahora le decían que el campo de batalla sería otro. Tenía que imaginar todo de nuevo…

Claro, pero el Doc no fue el único que sintió el impacto de la novedad: el mediocampo rojinegro empezó a sufrir por adelantado. El termómetro marcaba más de 30 grados. Todo un desafió para los 135 años (todo un récord en la Liga) que integraban la veterana línea media del equipo de Javier Salorio. El Escandinavo, Rueda, el Chino y Nico Loncha, que volvía después de la suspensión, se miraban con cara de “qué mal la vamos a pasar…”.

Pero no fue así. Desde el principio, Horneros encontró facilidades ante un Banco Provincia predecible y que dejaba espacios para jugar la pelota con tranquilidad. El partido tenía un ritmo cansino y el rojinegro dominaba el trámite. Sin embargo, la ventaja llegó de manera casi fortuita. Un centro desde la izquierda que encontró poca reacción en los locales, una pelota que prácticamente le rebotó al Melli Negro y el visitante se ponía 1-0.

Luego del gol y el parate para refrescarse por el calor, los muchachos de Salorio entraron a la cancha un tanto relajados. Y Banco empezó a acercarse al arco de Agesta. Pero al local le costaba entrar y se limitaba a rematar desde afuera, generalmente con poco puntería. Encima, antes del final del primer tiempo, llegaría una contra letal del rojinegro. El Melli la cruzó para el Doc, quien se hamacó, enganchó hacia adentro y desde el borde del área sacó un zurdazo que se clavó allá arriba, en el ángulo derecho del arquero de Banco. Un gol que el Cirujano no se hubiera imaginado ni en sus más dulces sueños.

Horneros salió a jugar el segundo tiempo con un 2-0 que todavía indicaba que el partido no estaba cerrado. Pero rápidamente llegaría el tanto de la tranquilidad. Nico Loncha recibió dentro del área por la derecha, hizo un chicle con el balón, y tiró un centro preciso para que nuevamente el artillero del bisturí clavara otra de sus finas incisiones (esta vez de cabeza) en la valla de los locales. Cinco goles en los últimos cinco partidos para el veterano romperedes. Y 3-0 para el rojinegro.

A partir de allí, todo fue hacer pasar el reloj. Banco intentaba descontar, pero chocaba con la defensa y la solidez de Agesta. Horneros fallaba en su misión de hacer control de pelota. Salorio sacó al Bufo (que jugó con su tobillo mocho) y puso a Calenta; y luego entró Jarabe por el Chino.

Sobre el final, llegaría el 1-3, gracias a un error rojnegro y una gran definición de un delantero local. Pero el encuentro estaba terminado. Horneros sumaba su segunda victoria consecutiva en el reducido por la Permanencia y con puntaje ideal quedaba en lo más alto de la tabla. Con un Doc endiablado. Con más de 130 años en la mitad de la cancha. Con el regreso del mejor arquero de la categoría. Con una defensa sólida. Con ganas. Y –todavía- con algunas ausencias.


Resumen del partido:

Resultado: Banco Provincia 1 - Horneros 3

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Marcos Peluffo, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Juan Santarcangelo, Adrián Kaminker; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Goles. En el primer tiempo: Fernando Lombraña y Emiliano Loncharich. En el segundo tiempo: Emiliano Loncharich.

Cambios, en el segundo tiempo: Diego Conti por Marcos Peluffo; Jarabe Muñoz por Juan Santarcangelo.

La figura: Emiliano Loncharich.

Aunque no está en su plenitud física, el Doc volvió a hacer de las suyas. Esta vez se despachó con dos goles (uno de gran factura) y ya suma cinco en los últimos cinco partidos. Además, aguanta bien la pelota, está lúcido a la hora de las decisiones y sigue colaborando en defensa. Ojalá continúe con su febril imaginación goleadora.

24/8/09

Menos mal

La hora de la verdad. Arrancaba el reducido por la permanencia de local contra Cardales y Horneros era nuevamente el Club de los Once. Claro, del otro lado las cosas estaban aún peores. Los visitantes eran sólo siete y planteaban todo un desafío para los rojinegros: aprovechar de la mejor manera la ventaja numérica para pasar una tarde sin sobresaltos.

Y arrancó el extraño partido. Once contra siete. Y a los dos minutos del primer tiempo Horneros ya ganaba 1-0. El Cirujano del Gol la aguantó, tocó hacia atrás y el Chino Santar sacó un zurdazo bajo que el improvisado arquero de Cardales no pudo contener. La primera parte de la misión estaba cumplida. Pero todavía faltaba mucho, claro.

El rojinegro perdió un par de chances claras para aumentar. Y empezaron a caer los visitantes. Primero fue el arquero (que liberó al buen 11 cardalista) y luego entrarían dos más para elevar a diez el número total de jugadores del equipo visitante. Corrían poco más de 10 minutos de la etapa inicial. Y once contra diez empezaba otro partido.

Cardales empezó a dominar la pelota y a tirar a Horneros contra su propio arco. El local no encontraba respuestas en la mitad de la cancha, defendía muy abajo y, aunque en la zona defensiva tenía mucha gente, eso no aseguraba que el arco de Agesta estuviese seguro. Afortunadamente, el juvenil y tantas veces extrañado arquero hornereano estaba en una buena tarde. Su pericia y la propia falta de puntería de los rivales evitaron que en al menos tres jugadas muy claras llegara el empate.

En el segundo tiempo, el trámite se equilibró. El rojinegro comenzó a controlar mejor los avances del visitante, que se veía limitado a los arranques endiablados del 11, la pelota parada y los remates desde afuera del área. Siempre, Agesta respondió bien. La pelota se quedaba pegada a su mano como si tuviese alguna suerte de adhesivo. A Horneros le quedaba la contra y así desperdiciaría algunas chances para aumentar.

Pero, luego de una sucesión de toques de la vieja guardia en la mitad de la cancha, el Escandinavo metió un preciso pelotazo para el Cirujano del Gol, que se enredó con el arquero, lo dejó en el camino, hizo lo propio con el defensor y tocó suave al fondo de la red. Todo ello en “slow motion”. Una heterodoxa definición de un Doc que parece haber retomado su romance con la red (tres goles en los últimos cuatro partidos).

Con el 2-0, el partido quedaba casi sentenciado. Cardales buscó el descuento pero siempre se topó con la seguridad de Agesta. El Colo Korn tuvo una muy clara para poner el tercero, pero su remate dio en el palo. El marcador ya no se modificaría. Sin haber jugado un gran partido, Horneros se llevaba una victoria fundamental en el arranque del reducido por la permanencia. Sin brillar, había hecho la tarea y sumaba tres puntos de oro. Menos mal.


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 2 – Cardales 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Jarabe Muñoz, Esteban Bendersky; Tomás Melamed, Diego Peluffo, Adrián Kaminker; Juan Santarcangelo; Nicolás Korn y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Goles. En el primer tiempo: Juan Santarcangelo. En el segundo tiempo: Emiliano Loncharich.

Cambio, en el segundo tiempo: Zequi Rambla por Jarabe Muñoz.

La figura: Rodrigo Agesta.

Rodri estuvo muy seguro y, más allá de su rendimiento individual, eso tiene un valor agregado: contagia seguridad al resto del equipo. Respondió bien cuando algunos desacoples permitieron chances muy claras para Cardales en el primer tiempo y en el segundo no dio rebotes peligrosos ante varios remates comprometidos desde afuera del área. Una garantía. También merece una mención el Doc. El Cirujano del Gol sigue de racha y además sumó una cuota de sacrificio muy necesaria para el rojinegro.

19/8/09

El Bufo estuvo bien expulsado

Cuarenta y ocho horas después de su gran triunfo en Loma Verde, Horneros enfrentaba a Aranzazu por la última fecha de la fase inicial del campeonato. El equipo de Salorio volvía a ser el archiconocido Club de los Once, ya que varias ausencias convertían al banco de suplentes en un páramo, un desierto disponible para cualquier curioso que estuviese merodeando el Reducto. Más tarde, llegaría Zequi Rambla para ocuparlo en toda su longitud.

Así fue que, mientras Mati Di Tullio comía sanguchitos en el cumpleaños de la sobrina de la prima de la tía de la abuela de la novia, el rojinegro entraba a la cancha casi con la misma formación del sábado. El único cambio: Franky Augeri iba desde el arranque en la mitad de la cancha en reemplazo del Melli Diego.

En el primer tiempo, Horneros salió a jugar un partido de igual a igual, pero un par de distracciones le costarían demasiado caro al conjunto de Salorio. Como en otros partidos, la desventaja llegó rápido para el local, luego de una jugada por la izquierda que terminó con un jugador solo tocando la pelota abajo del arco para poner el 1-0. Y a remar otra vez…

El rojinegro no jugaba del todo mal, pero le costaba una enormidad crear situaciones de peligro. Centros y más centros llovían sobre el área visitante, pero el arquero no veía mucha acción. Por el contrario, ante cada avance de Aranzazu la defensa hornereana tambaleaba. Los rápidos y hábiles delanteros encontraban espacios y amenazaban el arco de la Araña Lombraña.

Pero el segundo tanto del visitante llegó luego de una distracción de Horneros. Un corner que se juega corto, un dos contra uno, un remate franco desde afuera del área y un atacante de Aranzazu que aprovecha el rebote para mandarla a guardar ante la pasividad de los locales. El 2-0 justo antes del fin del primer tiempo era un duro golpe para los de Ingeniero Maschwitz.

En el segundo tiempo, salvo algunos errores groseros al principio, casi todo sería del rojinegro. Lucha, pelota, campo, dominio. Situaciones, no tanto, como siempre. Los dos goles de ventaja se mantenían y llegó una jugada clave: un joven jugador visitante le metió tremendo planchazo al Bufo, el veterano Roberto Carlos que tiene Horneros. Increíblemente, el árbitro sólo sacó tarjeta amarilla y desató la furia de los locales. La pierna del Bufo parecía un rallador. El hombre de negro culpó a una presunta falta de canillera, hasta que se dio cuenta que la misma había quedado escondida del patadón. Vergonzozo. El técnico visitante tuvo que reemplazar al recién ingresado juvenil para evitar un linchamiento. Ah, el rojinegro se quedó con diez: el Bufo no pudo seguir del dolor, bien expulsado por la artera patada del pibito.

Heridos aún más en su amor propio, los rojinegros siguieron yendo a la carga y encontraron el descuento por medio de un zurdazo escandinavo que pegó en el palo y entró. Quedaba muy poco para el final. Horneros presionó, tiró un par de centros más, pero en una contra la Araña rechazó mal y Aranzazu puso el 3-1 y liquidó el partido.

Ahora, arranca el reducido por la Permanencia. A pesar de la última caída, Horneros ha mostrado signos vitales. Quedan diez partidos cruciales para dejar a un equipo con mucha historia en la “B”. Diez finales para disfrutar, para vivir con todo, para ser parte de esa historia rojinegra que ha dejado tantas piernas rojas como la del Bufo. No creo que haya mejor programa para un domingo. ¿O sí?


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 – Aranzazu 3

Formación inicial: Fernando Lombraña; Rodrigo Agesta, Juan Peluffo, Esteban Bendersky, Jarabe Muñoz, Marcos Peluffo; Adrián Kaminker, Diego Peluffo, Francisco Augeri; Nicolás Korn y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Gol, en el segundo tiempo: Adrián Kaminker.

Cambio, en el segundo tiempo: Zequi Rambla por Jarabe Muñoz.

La figura: Matías Di Tullio.

Bigote la rompió. Sus diagonales hacia la mesa de los saladitos hicieron estragos. Movimientos rápidos para hacerse de algunos sánguches de miga y una tremenda vocación ofensiva para entrarle a la torta de cumpleaños fueron sus máximas virtudes. Un delantero con mucho hambre.

15/8/09

Fiebre de sábado por la tarde

Sábado. Un día distinto. Y Horneros llegaba al primer turno de la doble fecha del fin de semana con ganas de regalarse una alegría. Con la Araña de nuevo en el arco, Jarabe debutando en la defensa, conformando una temible dupla de zagueros junto al gran Bebilacua, Rueda sorprendiendo con unos botines demasiado capitalistas, el “violento” Loncha mirando desde afuera y el regreso de un hombre del riñón rojinegro: Francisco Flaco Schiavi Augeri.

Así llegó el equipo de Salorio para jugar su duelo ante Loma Verde y, a diferencia de los últimos partidos, Horneros pegó primero. El Melli Diego ejecutó un córner desde la izquierda, Rueda apareció por el fondo y la mandó a la red con un certero cabezazo: 1-0 para el visitante.

Pero los muchachos de Salorio no se relajaron. Siguieron dominando el trámite y tratando de jugar en campo rival y –extrañamente para un conjunto que no suele hacer más de un tanto por partido- los goles no se harían esperar. El segundo llegó luego de un tiro libre que Juancho ejecutó con virulencia y -rebote en la barrera mediante- se metió abajo junto a un palo. Y el tercero fue anticipado proféticamente por Rueda. “Ahora te toca a vos”, le dijo el barbudo de botines blancos antes de un tiro de esquina al Cirujano del Gol. Y cuando la pelota iba en el aire y parecía que el arquero se quedaría con ella, no dudó: “Andá Emi, andá Emi!!”. Y Emi Fue. Y Emi capturó el balón suelto. Y Emi puso el tercero para Horneros.

Con una diferencia de 3-0 a favor, el rojinegro salió a jugar el segundo tiempo con la premisa de no relajarse, sellar el encuentro y así no sufrir demasiados sobresaltos. El visitante cedió terreno, se metió muy atrás y, aunque no abundaron las situaciones de peligro en su contra, bajó mucho en cuanto a nivel de juego. La Araña apareció cuando lo exigieron, rozando una pelota que luego pegó en el travesaño y en una contra el Melli Diego peleó, ganó y lo dejó solo a Calenta para poner el 4-0 definitivo.

El árbitro terminó el partido y Horneros tuvo muchos motivos para festejar: hacer cuatro goles en un encuentro, romper la mala racha y sumar de a tres de nuevo, terminar con la valla invicta y, sobretodo, fortalecer la moral de cara al lunes y al reducido por la Permanencia que se viene en pocos días más.


Resumen del partido:

Resultado: Loma Verde 0 - Horneros 4

Formación inicial: Fernando Lombraña; Rodrigo Agesta, Juan Peluffo, Esteban Bendersky, Jarabe Muñoz, Marcos Peluffo; Adrián Kaminker, Diego Peluffo, Calenta Conti; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Goles, en el primer tiempo: Diego Peluffo, Juan Peluffo, Emiliano Loncharich. En el segundo tiempo: Calenta Conti.

Cambios, en el primer tiempo: Francisco Augeri por Jarabe Muñoz. En el segundo tiempo: Nicolás Korn por Emiliano Loncharich.

La figura: Jarabe Muñoz.

Es cierto, Salorio lo quiere llevar de a poco y por eso no le dio demasiados minutos. También habrá alguno que diga que tiene algún kilito de más. Pero mientras estuvo en la cancha, Jarabe Román Muñoz mostró toda su jerarquía. Otro que merece una mención es Franky, que volvió a ponerse la casaca rojinegra y a deleitar con su fútbol pleno de estética. Y Rueda, claro, por el gol, por (al fin) un rendimiento aceptable, pero sobretodo porque hizo un alto en su arraigado socialismo y se compró botines nuevos.

10/8/09

Coma cuatro

Horneros llegaba a un nuevo domingo con un desafío: salir enchufado desde el principio para no volver a sufrir lo mismo que ante La Tradición. En el Reducto y contra San Diego, el equipo de Profe Salorio tenía la oportunidad de demostrar que estaba vivo.

Es cierto, las bajas eran varias (los hermanos Melamed, el Chino Santar, Matías Di Tullio) y obligaron a Salorio a cambiar nuevamente la formación inicial, echando mano a algunos regresos: el Melli Diego iba de volante por la izquierda, Calenta ocupaba uno de los dos lugares de ataque y el Negro Lombraña se ponía el buzo de arquero.

Así salió a jugar el rojinegro. Como decíamos, con la firme convicción de salir con todo y no padecer goles tempraneros que luego condicionaran el trámite. ¿Y qué pasó? Al minuto de juego, Horneros ya perdía 1-0. Sí, realmente desolador. Un centro desde la izquierda, un cabezazo de un hombre sin marca, una estirada que no alcanzó y a otra cosa. Pero eso no sería todo. Pocos minutos después, casi un calco de jugada, otro cabezazo y San Diego estaba 2-0 arriba. El rojinegro repetía sus pecados y otra vez tenía un partido cuesta arriba.

Muy golpeado en lo anímico, el local empezó a acercarse al arco rival. Como siempre, con más ganas que fútbol, con pocas ideas, pero sobre todo con mucha impotencia. Casi todas las jugadas terminaban en centros que no eran aprovechados. Hasta que el Doc recibió un lateral de espaldas al arco, aguantó, logró darse vuelta, dejó a uno en el camino, peleó con otro, se la llevó y ya pisando el área sacó un fuerte remate que se clavó a media altura. Golazo, descuento y el rojinegro otra vez entraba en partido.

En el segundo tiempo, Horneros salió a buscar el empate. Y estuvo a punto de lograrlo, con ese cabezazo de Rueda que los rivales salvaron en la línea. El equipo hacía daño por la derecha, fundamentalmente con las asociaciones de los hermanos Loncha. Zequi entraba por Calenta y empezaba a aportar su equilibrada cuota de quite y buen fútbol.

San Diego casi no inquietaba al arco de la Araña Lombraña, pero nuevamente la balanza se inclinaría del lado del visitante. Primero, Nico Loncha se fue expulsado junto a un rival luego de una reacción ante una fuerte falta. Y más tarde, llegaría la estocada final: un tiro libre desde la izquierda fue ejecutado directo al arco y la pelota se clavó en el segundo ángulo, estableciendo un 3-1 casi letal.

Los minutos restantes serían del ya clásico descontrol: un equipo jugado en ataque, algunas patadas a pura impotencia y el Negro ávido de trompear a todo el banco rival. El Colo tuvo una clara para descontar otra vez, pero su remate se fue desviado. Y en una contra, San Diego puso el 4-1 definitivo.

La derrota, esta vez sí, producía caras largas. Desánimo, frustración, impotencia: todo eso envolvía el post-partido. Horneros había llegado con la intención de demostrar que estaba vivo. Que el amor por la camiseta podía llevarlo a salir a la cancha con una actitud y una concentración tales que no le permitieran cometer los mismos errores. Pero había fallado otra vez. Se había comido cuatro. Estaba (y está) en coma cuatro. Se solicitan dadores de sangre.


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 – San Diego 4

Formación inicial: Fernando Lombraña; Rodrigo Agesta, Adrián Kaminker, Juan Peluffo, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Diego Lombraña; Nicolás Korn; Emiliano Loncharich y Calenta Conti. DT: Javier Salorio.

Gol, en el primer tiempo: Emiliano Loncharich.

Incidencias: en el segundo tiempo, expulsado Nicolás Loncharich.

Cambios, en el segundo tiempo: Zequi Rambla por Calenta Conti.

La figura: Emiliano Loncharich.

El Doc hizo todo lo que estuvo a su alcance. Aguantó muy bien la pelota, guapeó, hizo un golazo para el descuento en el primer tiempo y generó un tiro libre al borde del área en el segundo a pura garra. Bien por el Cirujano.

4/8/09

Gripe “H”: pronóstico reservado

Pasó el parate por la gripe A. Pasó el receso. Y volvió el fútbol nuestro de cada domingo. Pero cuando la redonda giró otra vez, una extraña enfermedad atacó de nuevo al equipo de La Pista y Caseros. Los expertos hablan de un brote de gripe “H” o “siesta hornereana de los primeros minutos”.

El Profe Salorio tuvo que improvisar un poco con la formación inicial que salió a la cancha para jugar con La Tradición. El Melli Negro estaba ausente por lesión, su hermano Diego cumplía fecha de suspensión y Bubu Melamed había caído presa de un malestar estomacal. El arco esta vez quedaba en las manos de Nico Loncha, que con buzo naranja muy fachero, se robó todos los flashes en la previa.

En el arranque del partido, el virus de la influenza “más que porcina, de achanchamiento súbito” se apoderó de los rojinegros. Antes de los 10 minutos del primer tiempo, Horneros ya perdía 2-0. El primero con un remate bajo de un volante sin marca que se clavó contra un palo. El segundo con una media volea de espaldas que se clavó arriba. En ambos tantos, nada que hacer para Loncha.

Y claro, pasó lo de siempre. Sin estrategias preventivas, Horneros reaccionó ante el dolor. Como un paciente enfermo, empezó a generar anticuerpos a fuerza de voluntad, a luchar en todos los sectores de la cancha. A luchar por su vida, aunque suene exagerado. Por mantenerse con vida en un encuentro que se le había presentado otra vez adverso.

Fue así que, sin un gran caudal futbolístico, los rojinegros empezaron a acercarse con peligro al arco de los locales. Mati Di Tullio puso tremendo remate en el travesaño y el Chino Santar también probó varias veces desde afuera. Pero parecía difícil llegar al descuento. Hasta que llegó un centro desde la derecha, al Colo Korn lo agarraron en el área y el árbitro sancionó el penal.

Rueda se hizo cargo de la pena máxima con un tiro fuerte y bajo. El arquero adivinó la intención, tocó la pelota, ésta dio en el palo y le quedó nuevamente al barbudo capitán, quien resolvió de forma magistral: simuló una pifia como para desparramar al guardavallas y luego definió con un toque sutil de zurda que se metió entre las piernas del engañado “1” tradicionalista. Uno de los goles más lindos de su carrera, como luego declararía ante la prensa.

Antes del fin del primer tiempo, Loncha tapó una buena y los equipos se fueron al descanso con ventaja de 2-1 para los locales. En el complemento, sería casi todo de los muchachos de Salorio, que con determinación saldrían a morder al rival y dominarían buena parte del trámite de esos últimos 45 minutos. Además, había un cambio: el Cirujano del Gol entraba por Mati Di Tullio.

Lamentablemente, todo lo que haría Horneros en voluntad y dominio no se vería cristalizado con la necesaria precisión en los últimos metros. Aunque el equipo rondó el área con peligro en numerosas oportunidades, no pudo generar situaciones claras de gol y no llegaría a modificar el marcador. Eso sí, casi todos probaron suerte, generalmente desde afuera: el Chino, Rueda, el Colo, el Cirujano, Tomi Melamed. La falta de puntería y el sólido arquero local impidieron el empate.

Del otro lado, la defensa aguantó bien las contras y Loncha respondió antes un par de tiros libres que lo vieron volar cual pájaro, aunque siempre con la elegancia acorde a su fina vestimenta. Y así se fue el encuentro, con Horneros yendo a buscar la igualdad, con los clásicos roces de un partido caliente, pero sobre todo con poco para reprocharse del lado de los rojinegros. Solamente una cosa. Algo que habrá que corregir la próxima vez. Que el remedio llegue antes que la enfermedad. Que las ganas de estar bien vivos en la cancha anticipen a la “soga al cuello”. Pronóstico reservado.


Resumen del partido:

Resultado: La Tradición 2 - Horneros 1

Formación inicial: Nicolás Loncharich; Rodrigo Agesta, Esteban Bendersky, Juan Peluffo, Marcos Peluffo; Diego Peluffo, Adrián Kaminker, Tomás Melamed; Juan Santarcangelo; Nicolás Korn y Matías Di Tullio. DT: Javier Salorio.

Gol, en el primer tiempo: Diego Peluffo.

Incidencias: en el primer tiempo, a Diego Peluffo le contuvieron un penal.

Cambios, en el segundo tiempo: Emiliano Loncharich por Matías Di Tullio.

La figura: La defensa.

Hubo rendimientos aceptables en la mayoría del equipo, pero lo mejor se vio en la defensa. La solidez de Marcos y Juan Peluffo, sobre todo. Y los avances de Rodri Agesta por la banda derecha, aunque a veces quiso gambetear desde el fondo y perdió un par de pelotas de riesgo.

8/6/09

5 mentarios

Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 - Pilar del Lago 5

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Juan Peluffo, Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Tomás Melamed, Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Gol, en el primer tiempo: Diego Lombraña.

Incidencias, en el segundo tiempo: expulsados Diego Lombraña y Tomás Melamed.

Cambios: Matías De Tullio por Emiliano Loncharich; Nicolás Korn por Esteban Bendersky.

La figura: No hubo.

1/6/09

Horneros perdió por puntos, pero ganó un punto

Ya con una victoria en su haber, Horneros llegaba un poco más tranquilo a su partido frente a Mapuche. Pero el rojinegro es una caja de sorpresas y lo que faltaba esta vez eran precisamente los colores: el Colo Korn se había olvidado la bolsa con las camisetas y hubo que esperar el arribo de la indumentaria por medio de un allegado al plantel. En cuanto a la formación, el arco quedaba en manos de Juancho Peluffo. El resto del equipo era casi el mismo que en el triunfo ante Banco Provincia, salvo por la ausencia del lesionado José Pérez Acquisto.

Desde el inicio del partido, quedó claro que no iba a ser una tarde sencilla para Horneros. Aunque en los primeros minutos el dominio de la pelota fue compartido, Mapuche encontraba espacios con facilidad y generaba situaciones de neto peligro. Entre las respuestas de Juancho –cual jugador de voley-, el travesaño y alguna punta del pie salvadora, el conjunto de Salorio mantenía el cero como podía. En ataque, poco y nada.

Pero luego de una buena jugada, Tomi Melamed metió un preciso cambio de frente y encontró solo a Nico Loncha entrando por derecha. El ex DT se hamacó, enganchó para adentro y metió un zurdazo bombeado que dejó sin respuesta al rechoncho arquero local, pegó en el travesaño y se metió. Un verdadero golazo del Leo Rodríguez que tiene el rojinegro, que en forma algo injusta se ponía 1-0 arriba.

Mapuche siguió yendo, decidido a buscar el empate, pero fallaba en la puntada final. Cuando el árbitro hizo sonar el silbato para terminar el primer tiempo, pareció como el ruido de la campana al costado de un ring de boxeo. El rojinegro había salido airoso gracias a un tremendo “uppercut” de Loncha, pero en la suma general había recibido demasiados golpes y tenía moretones por todos lados.

Si en el primer “round” la cosa había estado complicada, en el segundo sería todavía peor. Horneros no encontraba la pelota y se limitaba a defender en su propio campo, demasiado metido atrás. Las incursiones del local se repetían una y otra vez en el área rojinegra, pero el empate llegaría de la peor manera. Luego de un cabezado al medio, Tomi Melamed puso la punta del pie para rechazar, pero el balón se metió cerca del ángulo del arco de Juancho. La fortuna, que tantas veces había estado con el visitante, inclinaba su balanza hacia el otro lado.

Poco podría hacer en ataque el rojinegro. Los ingresos de Rodri, el Colo y Mati De Tullio le daban un poco más de aire al equipo, pero todo sería sufrimiento hasta el final para los de Salorio. Juancho tapó una tremenda con el pie y siempre hubo un rojinegro dispuesto a cruzar en el último segundo con tal de evitar la caída de su valla. Como un boxeador golpeado, Horneros parecía groggy, pero sacaba energías de cualquier lado con tal de mantener la vertical. Y así lo hizo. Aferrado a las cuerdas y a su historia combativa, el Club de los Once resistió y se llevó un punto. Falta el fútbol, es cierto. Y eso no es poco.


Resumen del partido:

Resultado: Mapuche 1 - Horneros 1

Formación inicial: Juan Peluffo; Adrián Kaminker, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Nicolás Loncharich, Diego Peluffo, Tomás Melamed; Bubu Melamed; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Gol, en el primer tiempo: Nicolás Loncharich.

Cambios: Matías De Tullio por Emiliano Loncharich; Nicolás Korn por Esteban Bendersky; Rodrigo Agesta por Diego Lombraña.

La figura: La punta del pie de todos.

No hubo rendimientos sobresalientes para destacar. Lo mejor de Horneros fue su esfuerzo y su voluntad inquebrantable para defender con uñas y dientes, primero la ventaja que había conseguido y después el empate que le permitió llevarse un punto de Mapuche. Nada más.