31/10/17

El Moro, Hachabrava y la mítica servilleta

Hay moros en la costa y vienen de lejos, pasando Mariano Acosta. Pero no importa, porque los Pájaros Asesinos tienen a Ostra, que viene de una fiesta demoledora de la hostia, tomando litros de agua posta, buscando un gol a toda costa...

Nuevo domingo de fútbol en el Reducto y en frente está El Moro, el rival más lejano, el equipo de otra galaxia. Horneros “F” llega con muchas ganas y también con muchos jugadores: un numeroso plantel de ¡17! guerreros que obliga a la dupla MJ a hablar de la posibilidad de citar para los próximos encuentros. Pero ahora es el turno de los moros y los Pájaros Asesinos saben que es tiempo de conquistas, que los tres puntos deben quedar en casa como sea.


El rojinegro (esta vez sí rojinegro) sale a la cancha decidido a mostrar sus credenciales. El Moro rápidamente se da cuenta que está en el Reducto, en el templo sagrado de Ingeniero Maui, a miles de kilómetros de su casa, desprotegido, solo, indefenso. Ni hablar cuando, a los cinco minutos de juego, Bubu “Hachabrava” Krupoviesa ajusticia al hábil “10” visitante (¿lo mandaron los técnicos en un ataque de bilardismo?). Le da en el tobillo y lo deja maltrecho, al punto que el mejor jugador moroso amaga con no seguir disputando el encuentro. Finalmente, vuelve al campo, pero ya no será el mismo. (¿Acaso “Hachabrava” descargó su ira por tantas patadas recibidas por sus propios compañeros, precisamente en el tobillo? ¿Habrá sido un caso de “patadón proyectado”? El “10” nunca se imaginará de dónde vino tal furia... Un interesante caso para el psicoanálisis, pero aquí no tenemos tiempo ni espacio para profundizar en esas disquisiciones.)

Los que sí tienen tiempo y espacio son los Pájaros Asesinos, que hacen posesión de pelota y dominan el encuentro. A veces se apuran y fallan, es cierto. Pero cuando hay paciencia, la bola circula fluida y las situaciones de peligro no tardan en llegar. El tandem Hachabrava-Lanzani, con Peter inspiradísimo, parece funcionar a la perfección, generando desequilibrio por la derecha. Horneros “F” distrae por la izquierda y termina en el otro costado. Así llega el primer gol del partido: un pelotazo cruzado encuentra a Pedrito a espaldas de los centrales rivales, éste tira el centro atrás y Ostra, demoledor, la manda a guardar. Tranquilidad para el equipo de la dupla MJ, que empieza a desandar el camino de la victoria.

El Moro genera poco y nada; Rocha no sufre revolcones y se limita a generar salida clara desde el fondo. El rojinegro domina pero sin la claridad y la precisión necesaria en los últimos metros como para aumentar el marcador. Así se va la primera parte, con un local ansioso y un visitante inerte, incapaz de provocar peligro.

Con El Moro obligado a arriesgar un poco más, el segundo tiempo amenaza con ser más movido, pero hay algo que se mantiene: Lanzani sigue haciendo lo que quiere. Un nuevo desequilibrio de Peter por la derecha termina con un preciso centro pasado que encuentra a otro Peter... Sí, es el ingresado Peter Crouch, que cabecea de arremetida y, tras tomar el rebote del arquero, empuja el balón al fondo de la red para establecer el 2-0.

Los Pájaros Asesinos parecen tener todo resuelto, pero siguen buscando el arco de enfrente. La dupla MJ echa mano al nutrido banco hornereano y las situaciones de peligro arrecian sobre la valla visitante. Pancho Yannone desperdicia un par de situaciones clarísimas y Peter Crouch vuelve a dejar en evidencia su amor por las alturas cuando manda un balón a la estratósfera o a la quinta de al lado o vaya uno a saber. El que vuelve a demostrar su eficacia es nada más y nada menos que Rochagesta, quien nuevamente sentencia desde los doce pasos para establecer el 3-0 definitivo (tercer gol consecutivo de penal del Chilavert de La Pista y Caseros, todo un récord).

El partido deja algunos otros datos interesantes, como la segunda amarilla (injusta) al Mariscal Peluffo en todo el campeonato y el segundo partido consecutivo con la valla invicta, algo que no sucedía desde el Clausura '95. Pero, sobre todo, deja tres puntos de oro para un equipo que se acomoda en lo más alto y que mantiene su ilusión bien encendida. Un equipo que sabe lo que quiere, que tiene un hambre de gloria inconmensurable, que sueña hasta en servilletas de papel...

Hay que seguir, hay que seguir.

Resumen del partido:

Los Horneros “F” 3 – El Moro 0

Formación inicial: Rocha; Bubu, Juancho, Ari, Joaco; Rueda, Colocha; Pedro, Tomi Mela, Alexis; Ostra Dychter.

Goles: Ostra (1-0), Lean (2-0) y Rocha (3-0, de penal).

Cambios, todos en el ST: Lean por Ostra; Fede Pascual por Tomi Mela; Germi por Rueda; Pancho por Alexis; Facu por Colocha.

18/10/17

Puntos suspensivos, tres puntos



Eso, sólo eso hubo después de la dura derrota (2-3) de local ante Náutico Escobar. Puntos suspensivos. Silencio. Introspección. Rearmado mental. Puntos suspensivos. Palabras ausentes. Cero explicaciones. Blog vacío. Los tres puntos no habían quedado en casa y la ilusión -por un momento- parecía quedar, justamente, suspendida. La ilusión herida, cortajeada, sangrante pero viva, siempre viva. La ilusión suspendida, jamás muerta. La ilusión, esa chispa poderosa encendida en los corazones de los Pájaros Asesinos, capaz de generar un incendio de piernas camino a la gloria. Había que pasar de los puntos suspensivos a los tres puntos (nada se pierde, todo se transforma).

Enfrente estaba Alamos-Troncos, la oportunidad de volver al triunfo y a la parte de arriba de la tabla. A Gambeta Alexis se le adelantaba una conexión y llegaba a tiempo para el partido, Tomi Román Melamed viajaba sin escalas desde Mardel y también estaba para jugar, Peter Crouch y el joven Colocha terminaban su gira europeo-sudamericana (la despedida más larga del mundo) y se sumaban nuevamente al plantel. No hay dudas: cuando todos los caminos conducen a una cancha de fútbol, lo más probable es que se arribe a la victoria.

Los Pájaros Asesinos salieron a jugar con la determinación de ganar, tratando de imponer condiciones desde el primer minuto. Con Bubu Ibarra y Morfet de laterales, Alexis y Peter Lanzani como extremos, y Ostra Dychter metido entre los dos centrales, la consigna era ir por afuera y aprovechar las flaquezas defensivas del local. Sin embargo, los circuitos de juego no parecían estar plenamente aceitados y al equipo de la dupla MJ le costaba generar real peligro sobre el arco contrario. Faltaba el último pase, la serenidad para tomar la mejor decisión. Lo tuvo Peter, pero la volea le salió algo mordida y le dio tiempo al buen arquero local para que pudiera contener su remate.

Alamos-Troncos generaba poco y nada, limitándose a tirarle bochazos largos al corpulento y difícil número 11. Dependían de lo que pudiera hacer su hábil número 10 y de algún error de Horneros “F” que pudieran llegar a aprovechar. Los minutos pasaban casi sin situaciones de peligro frente a los arcos, hasta que Gambeta Alexis desbordó por la izquierda, se metió en el área y cuando enganchó hacia el centro fue derribado por un defensor local. Penal. Rocha -que venía de convertir desde los doce pasos- volvió a hacerse cargo del asunto y, con gran categoría, abrió su pie derecho para poner el 1-0 en el marcador. El primer tiempo no dejó mucho más y el equipo de la dupla MJ se fue al descanso con la victoria parcial.

En el complemento, las cosas no cambiaron demasiado. Obligado a arriesgar un poco más, el local empezó a dejar más espacios atrás y el albinegro le agregó situaciones de gol a su dominio en el juego. Encima, a los pocos minutos entraron a la cancha Julián y Lean, hambrientos de gol, dispuestos a hacerse una panzada con la débil defensa local. Antes, ya había avisado Alexis, quien tras un pase magistral de Colocha había quedado mano a mano con el arquero pero no había podido convertir. Luego fue el turno de Bubu Ibarra, elevándose y metiendo un cabezazo endemoniado con destino de red tras una gran pegada de Morfet. Rueda gritó “golazo” y el arquero local lo desmintió con una volada espectacular que mandó la pelota al córner. El segundo estaba al caer...

Y cayó nomás. Peter Crouch bajó magistralmente un largo pelotazo desde el fondo y Julián emprendió una carrera solitaria rumbo al arco rival. Cuando quedó frente a frente con el “1”, no dudó: remate fuerte al primer palo y a cobrar. El 2-0 casi que sentenciaba el partido. Y aquello quedaría en “casi” solamente porque Horneros “F” dilapidaría varias chances más de ahí en adelante, incluyendo una excelente definición de Julián dudosamente anulada por el árbitro y una no tan excelente definición de Peter Crouch, seguramente sufriendo todavía alguna secuela del “jet lag” tras su gira intercontinental (¿?).

En los minutos finales, con el ingreso de Germán y Facu, la sangre joven hornereana le puso piernas frescas al cierre del partido. Y hubo algún sustito, pero nada más (fenomenal Germi metiendo la cabeza cuando Rocha ya estaba vencido). El duelo se cerró con el 2-0 (valla invicta después de 58 partidos oficiales) y los Pájaros Asesinos volvieron a los festejos acostumbrados, a esa placentera sensación del deber cumplido. Los puntos suspensivos ya habían quedado atrás, los tres puntos ya estaban el bolsillo.

Como siempre, la ilusión está en marcha. Hay que seguir, hay que seguir.

Resumen del partido:

Alamos-Troncos 0 – Los Horneros “F” 2

Formación inicial: Rocha; Bubu, Juancho, Ari, Fede Pascual; Rueda, Colocha; Pedro, Tomi Mela, Alexis; Ostra Dychter.

Goles: Rocha (1-0, de penal) y Julián (2-0).

Cambios, todos en el ST: Julián por Tomi Mela; Lean por Ostra Dychter; Germán por Fede Pascual; Facu por Alexis.

27/9/17

Sueños de fútbol

Lo soñé el martes anterior al partido con Miraflores. Es decir, lo soñé despierto. Viajaba en el 184 de regreso a mi casa después de un día de mierda en el laburo y decidí hacer lo de siempre en esas ocasiones: zambullirme en el mundo mágico de Horneros, ese universo fantástico que me rescata de las peores pesadillas. Me puse a soñar, entonces, en aquel duelo que se avecinaba contra Miraflores. El partido estaba 1-1 y se jugaba el cuarto minuto de descuento. Los Pájaros Asesinos inundaban el área rival a la espera de una pelota parada, seguramente la última de aquel encuentro crucial. El centro quedaba algo corto (esta vez, no era tan de la muerte), lo que me obligaba a retroceder en busca del balón. Cuando la pelota llegaba hasta mí, la paraba con el pecho, la elevaba hacia los cielos y ensayaba una cabriola loca, un chilenazo de novela que impulsaba el esférico en un viaje meteórico hasta clavarse en el ángulo de la valla local. Golazo interestelar. Sueño cumplido. Grito eufórico, sacado. Besos a la camiseta, arrodillado en el césped, al borde de las lágrimas. Victoria inolvidable.

El domingo, nada de eso sucedió. Horneros "F" arrancó ganando, pero luego se desmoronó y, aunque peleó con uñas y dientes hasta el final, terminó cayendo por 4-2. No hubo chilenazo interestelar, ni siquiera algún mugroso gol de chiripa tomando un rebote en el área chica (qué iluso..., debo llevar algo así como 835 días sin marcar un gol oficial). No hubo sueño cumplido ni lágrimas ni besos a la camiseta, aunque cada día la quiera más. Fue derrota y amargura y lamento por los puntos y la punta perdida.

Nunca voy a dejar de soñar. Nunca voy a dejar de imaginar goles imposibles, tardes gloriosas, triunfos memorables, gestas épicas, campeonatos para la historia... Nunca voy a dejar de soñar con Horneros. Porque cuando te ponés la camiseta rojinegra (o albinegra también ahora) y la transpirás, un sentimiento único se te mete por los poros y ya no sos el mismo. Y aquel sudor-pasión se te mete en la sangre y tus pulsaciones aumentan y tu corazón ya tiene nuevos motivos para latir. Nunca voy a dejar de soñar. Nunca dejemos de soñar. Hay que seguir, hay que seguir...

Resumen del partido:


Miraflores 4 - Horneros “F” 2

Formación inicial: Rocha; Fede Pascual, Juancho, Ari, Franky; Pedro, Bubu, Rueda, Alexis; Tomi Mela; Julián.

Goles: Julián (1-0) y Lean Korn (2-3).

Cambios, todos en el ST: Colocha por Franky; Lean Korn por Julián; Tati por Fede Pascual; Samurai Dychter por Tomi Mela.

19/9/17

La esquila de la vicuña, la caza de Los Castores

Jueves 14 de septiembre de 2017, cinco de la mañana. En El Cóndor, un remoto pueblo de la Puna jujeña, decenas de lugareños enfilan hacia los cerros para realizar el tradicional “Chaku”, una técnica ancestral de esquila de vicuñas silvestres. A lo largo de las próximas horas, 12 grupos de nueve personas cada uno conforman una enorme red humana buscando acorralar a la mayor cantidad posible de animales. Son más de un centenar de jujeños que desafían el intenso frío de la mañana y que avanzan al mismo tiempo, tratando de no dejar espacios para que ninguna vicuña logre filtrarse a través de aquella malla imaginaria. La coordinación y el trabajo en equipo de toda la comunidad son fundamentales; si algunos avanzan antes u otros se demoran y quedan relegados, pueden dejar huecos que los camélidos sabrán aprovechar. Tras denodados esfuerzos, la jornada culmina con 40 vicuñas esquiladas y varias bolsas que acumulan su valiosa lana, recurso que será de gran ayuda para la supervivencia de los habitantes de aquel pueblito de la Puna.

Domingo 17 de septiembre de 2017, tres y media de la tarde. En Ingeniero Maui, una pujante localidad de la provincia de Buenos Aires, once pájaros asesinos aguardan sobre el verde césped del Reducto para el comienzo de su ritual sagrado: la caza de Los Castores, esquivos roedores semiacuáticos que habitan en Nordelta. A lo largo de los próximos 90 minutos, el equipo de la dupla MJ buscará acorralar a estos animales de enormes dientes y peligrosas mañas, toda una amenaza. Son más de once; son quince, dieciséis guerreros albinegros dispuestos a morder en todos los sectores de la cancha, a no dejar espacios para que castor alguno se filtre rumbo a la valla de Rocha, el mítico mánager-capitán-arquero-tesorero. El trabajo en equipo es fundamental; si alguna pieza se moviera en forma aislada, la ansiada victoria podría peligrar. La sangre hierve, las pulsaciones aumentan. El árbitro está a punto de dar el silbatazo inicial y en la cabeza de los once, de los quince e incluso de algunos que no están allí, hay una sola idea fija: ganar.

Desde el comienzo del partido, Horneros Fusión impone condiciones y deja en claro que dará todo por conseguir su tercera victoria en fila. Al minuto de juego, tras un preciso bochazo cruzado, Alexis Gambeta la baja de cabeza y Julián “El Implacable” esta vez no lo es tanto por culpa del travesaño, que le niega aquel gol tempranero. Firmes en la marca y con algunas buenas combinaciones en ataque, los “Pájaros Asesinos” no detienen su marcha y continúan generado situaciones frente al arco contrario, aunque con escasa puntería. Sin Franky “Pusineri” Augeri para tirar sus “centros de la muerte”, Morfet se dedica a lanzar “centros de la vida”; sin Peter Lanzani para desequilibrar en el uno a uno, Tomi “Román” Melamed se pone el traje de enganche y reparte pases con maestría. Finalmente, tras un nuevo centro cruzado, “El Implacable” sufre una dura falta en el área y el árbitro, sin dudar, sanciona el penal. Rocha sondea la situación, pero Julián parece decidido y así lo demuestra al ejecutar la pena máxima: 1-0 para el local.

Tras el gol, el rendimiento del equipo de la dupla MJ sufre una leve merma. Abundan los pelotazos largos y el espigado número “2” rechaza una y otra vez, manteniendo el balón lejos de su “castorera”. El visitante se anima e incluso se vuelca al ataque, apoyándose en la habilidad de algunos de sus ejemplares más escurridizos y en una fórmula bastante simple: bochazo largo al número “9”, hábil para aguantarla y girar. Es nada menos que “Martillo” Lerner quien debe bailar con el castor más feo, configurando un verdadero duelo de titanes. Y llega el primer aviso: un remate alto, cruzado y con mucho efecto que Rocha resuelve magistralmente con mano cambiada, arañando el esférico y mandándolo al córner. Y llega el empate: tras un par de rebotes y otros tantos jueguitos en el área, el “9” visitante saca un disparo certero que se mete justo contra el palo de un Agesta que nada puede hacer más que mirar. El gol le aplica un duro golpe a Horneros Fusión y el 1-1 no se mueve hasta el final de la etapa inicial.

Los “Pájaros Asesinos” salen renovados en el segundo tiempo, decididos a lograr una nueva ventaja para llevarse la victoria que los mantenga en lo más alto del torneo. Hay mucho ímpetu en el equipo de Ingeniero Maui, pero por momentos falta claridad. Desesperados por conseguir el triunfo, la ansiedad comienza a jugarle una mala pasada a los locales, sensación que se acrecienta cuando Los Castores se quedan con diez por la expulsión de uno de sus centrales tras una mano alevosa. Con superioridad numérica, Horneros Fusión siente que los tres puntos no se pueden escapar, pero al equipo de la dupla MJ le cuesta encontrar los caminos al gol. Mientras tanto, hasta los que están afuera colaboran en lo que pueden: Peter Crouch le ofrece Gatorei y agua a todo el que le pasa cerca, y el Samurai Dychter le pone protector solar al tatuaje de Colocha. Maternales, los muchachos no descuidan detalle alguno.

Los técnicos meten mano, buscando tener más “punch” arriba: Crouch ingresa por Tomi "Román" Melamed y, minutos más tarde, Pancho Yannone reemplaza a Bubu Fabregas, algo tocado en su tobillo mágico. Los cambios surten efecto. Tras un buen centro pasado del joven Pancho, el Zlatan hornereano hace de las suyas en la altura y le baja al balón a Julián, que nuevamente resulta implacable: doblete personal y 2-1 para los locales.

El conjunto visitante se desmorona. La “castorera” se desarma, arrastrada por ese río turbulento formado por once guerreros albinegros sedientos de gloria. Llega una nueva expulsión por una tremenda patada de atrás del castor número “9” contra el ingresado Dagoberto (otrora Monas, “El Grande”) y también cae otro gol de los “Pájaros Asesinos”, a manos de una dupla ofensiva letal: tras un rechazo-asistencia de Dagoberto, Julián devuelve gentilezas y asiste a Peter Crouch, que empuja el balón a la red en total soledad y decreta el 3-1. 

El partido está liquidado, pero aún hay tiempo para más: el Samurai Dychter reemplaza a Julián, el Zlatan hornereano se trenza en las alturas con el espigado número “2” y la locura castora culmina con dos nuevas expulsiones. El árbitro decide terminar el partido antes de tiempo, temeroso de su bienestar psico-físico, y Horneros Fusión repite lo de las dos primeras fechas: abrazos y más abrazos por otros tres puntos adentro y la punta en soledad. Hay que seguir, hay que seguir...

Resumen del partido:

Horneros “F” 3 – Los Castores 1

Formación inicial: Rocha; Fede Pascual, Juancho, Ari, Joaco Miranda; Bubu, Rueda, Colocha, Alexis; Tomi Mela; Julián.

Goles: Julián (1-0), Julián (2-0) y Lean Korn (3-1).

Cambios, todos en el ST: Lean por Tomi Mela; Pancho por Bubu; Tati por Colocha; Samurai Dychter por Julián.

4/9/17

Un equipo gigante en una cancha lilliputiense

El ruido incesante de las gotas interrumpe tu sueño. Apenas abrís un ojo, un pensamiento se instala como un relámpago en tu cabeza: hoy tenemos una final. Más que un pensamiento es una sensación, un hormigueo que se instala en el estómago, ese cosquilleo que nunca hay que dejar de sentir, que te demuestra que tu pasión sigue viva. El sonido de la lluvia es cada vez más fuerte y continuo sobre el techo de tu casa y vos solamente te preguntás una cosa: ¿se jugará o no se jugará? Que se juegue, por favor, que se juegue... Ya no podés volver a dormir. Afuera se desata la tormenta y adentro tuyo hay otra, aún más fuerte, implorando entrar a la cancha para defender tu camiseta. Hoy tenemos una final y hay que ganarla como sea. Y la lluvia no para y entonces ya lo sabés: hoy habrá mística, hoy será uno de esos días que se recuerdan por años, hoy es el tiempo de una nueva epopeya.

Así, con el fuego interno bien encendido, Horneros F llegaba entonado al duelo con Pueyrredón, el último campeón. Luego de la victoria en la primera fecha ante Ayres del Pilar, los “Pájaros Asesinos” tenían la oportunidad de revalidar lo hecho y pegar un nuevo zarpazo en su lucha por el ascenso. Enfrente había un duro rival y el equipo de la dupla MJ sufría por algunas bajas importantes. La principal duda estaba en el arco: con Agesta de gira, Joaco lesionado y Pancho secuestrado en un asado familiar, había que recurrir al cuarto arquero. Y entonces la responsabilidad recaía en Monas, el hombre de manos chicas pero corazón gigante. Monas “El Grande”, el gigante de Hurlingham, el incansable trotamundos del ascenso que le escapa al retiro y que siempre está dispuesto a dar una mano (o las dos).

Con Monas en el arco, el ingreso del Colo y los regresos del capitán Bubu y de Morfet en la mitad de la cancha y de Julián “El Implacable” en la delantera, el rojinegro (nuevamente albinegro) saltaba al campo de juego de Pueyrredón, una cancha pequeñísima y llena de peligros. Había cables de alta tensión arriba, una calle de asfalto a escasos centímetros de la línea de cal y un arco más bajo de lo normal. Por momentos, daba la sensación de encontrarnos en Lilliput, aquella extraña nación de los viajes de Gulliver, que poseía escasas dimensiones y estaba habitada por gente diminuta. Había que pisar fuerte en aquella cancha lilliputiense y eso Horneros F lo tenía muy claro.

El partido comenzó tal como se esperaba: áspero, trabado, lleno de fricciones y con pocos espacios para desarrollar juego. El equipo de la dupla MJ estaba agazapdo, metiendo en todos los sectores de la cancha, listo para atacar a su presa en el momento adecuado. De repente, Morfet olió sangre y se lanzó cual predador feroz a presionar sobre la defensa rival. La presión surtió efecto, Pascual recuperó y asistió rápido a Julián, otro animal hambriento que aguardaba en el borde del área. “El Implacable” no falló y su remate cruzado comió red, poniendo el 1-0 en el marcador.

Pero los “Pájaros Asesinos” querían más. Como en una película de Hitchcock, se multiplicaban por todos los sectores de la cancha, picoteando piernas y pelota, con una furia inagotable. Los albinegros incluso disputaban entre sí: luego de discutir con Morfet por un tiro libre sobre el costado, Franky “Pusineri” Augeri mandó uno de sus habituales centros de la muerte y, tras un rebote, apareció Joaco Miranda para empujar el balón a la red. El optimista del gol lo hacía de nuevo (¿o lo hacía por primera vez?) y establecía el 2-0 ante el último campeón.

Golpeado, el local salió con todo a recortar distancias y empezó a empujar contra el arco del hasta entonces tranquilo Monas. No eran intentos claros, pero las dimensiones de la cancha hacían que cada bochazo o pelota parada llevara cierto peligro a la valla contraria. Monas estuvo rápido de reflejos para tapar con el pie un remate en el primer palo y, minutos más tarde, el peligroso centrodelantero de Pueyrredón malogró una inmejorable chance al fallar una tijera en el borde del área chica. Parecía que el primer tiempo terminaría con el 2-0 a favor de la visita, pero sobre la hora el árbitro cobró penal por una mano de Morfet. Había mucha sensación de “hoy te convertís en héroe”, pero Monas fue para un lado y la pelota para el otro. El local encontraba el descuento con un gol psicológico en la última jugada de la etapa inicial.

El segundo tiempo empezó de la misma manera que había terminado el primero. Pueyrredón presionaba y metía constantemente la pelota en el área rival y Horneros Fusión resistía con uñas y dientes (y garras y picos) los incesantes embates del local. La figura de Monas comenzaba a hacerse cada vez más grande. Tapando con los pies y con las manos, el arquero se iba convirtiendo en una verdadero gigante; era Gulliver, acostado frente al pequeño arco de la cancha de Lilliput, una muralla humana que impedía cualquier filtración. Una sola pelota logró evitar aquel muro de carne y hueso, pero entonces apareció Carlos Salvador Augeri y despejó en la línea lo que pudo haber sido el empate.

Mientras tanto, la dupla MJ mandaba a la cancha a otros dos gigantes: Peter Crouch y el Samurai Dychter. Precisamente asistido por el Samurai, el Zlatan hornereano estuvo a punto de liquidar el partido con un cabezazo, pero el largo arquero local se estiró todo lo que pudo y evitó una nueva caída de su valla. Los cinco minutos que adicionó el árbitro se hicieron eternos. Hubo nuevos embates áereos, pero como durante los 90 minutos anteriores, la defensa albinegra devolvía todo lo que le tiraban. Ari Flecha, otro gigante, sumaba chichones y más chichones a su cabeza, una máquina de despejar balones.

Y llegó el final. Y los “Pájaros Asesinos” se fundieron en un abrazo. El último campeón había caído derrotado en su propia casa a manos de un equipo de gigantes hambrientos. Algunas gotas aún caían sobre aquel césped lilliputiense, pero afuera ya no había tormenta. La única tormenta allí la había desatado Horneros F, con piernas como relámpagos y actitud atronadora. Había pasado una final, se había consumando una nueva epopeya. Aún se necesitan más... Habrá que prepararse para nuevas batallas.

Resumen del partido:

Pueyrredón 1 - Horneros "F" 2

Formación inicial: Tati Monas; Joaco Miranda, Juancho, Ari Flecha, Fran; Rueda, Colo, Bubu (capitán) Fede Pascual; Pedrito; Julián.

Goles: Julián (1-0); Joaco Miranda (2-0)

Cambios, todos en el ST: Lean por Morfet; Pablo Dychter por Julián.

22/8/17

Peter Crouch en el País de Nunca Jamás

Si Peter Pan es aquel niño que nunca crece y tiene el don de volar, Peter Crouch es aquel goleador que creció demasiado y directamente vive en las alturas. No parece antojadizo, entonces, que el espigado jugador hornereano haya elegido el Día del Niño para su regreso oficial al verde césped del Reducto, ese País de Nunca Jamás para los rivales de turno que se atreven a pisar el suelo sagrado de Ingeniero Maui. Porque -aunque ustedes no lo crean- Peter Crouch, también conocido como Leando Korn, es un niño de 2 metros. Un bicho raro, un extraño fenómeno de la naturaleza.

Pero vayamos a lo importante. En la tarde del Día del Niño, Horneros Fusión se jugaba una parada brava: el debut en la segunda parte del torneo ante Ayres del Pilar, nada menos que el subcampeón, con la necesidad imperiosa de sumar de a tres para arrancar entonados el trabajoso camino rumbo al ansiado ascenso. Y era una parada brava también porque el equipo de los “pájaros asesinos” llegaba con varias ausencias de peso, jugadores clave que por diferentes motivos no podían ser de la partida. Pero estaban los regresos de Peter Crouch, del Colo y también del Samurai Dychter, tres gigantes que traían aires renovados (o brisas renovadas, si prefieren). Y el equipo de la dupla MJ salió a la cancha decidido a llevarse la victoria.

Desde el arranque del partido, quedó claro que la cosa no iba a ser nada fácil. Los muchachos de Ayres se movían bien, entrando y saliendo, rotando posiciones para encontrar espacios y tocar con libertad. Amenazaban también con precisos bochazos cruzados que le ponían una dura prueba a la férrea defensa rojinegra (esta vez, albinegra). Pero el local mostró rápidamente que -con menos volúmen de juego que el rival de turno- también podía lastimar. Y llegó una precisa pelota flotadita y Peter Crouch por un momento fue Zlatan y la punta del pie más larga del mundo eyectó el balón por encima del arquero rasta y todo fue delirio y abrazos y promesas de regreso de este blog. Golazo. Horneros Fusión se ponía 1-0 y podría haber sido 2-0 o incluso 3-0, pero a Lean se le pasó rápido el ataque de “Ibraimovitis”. Y entonces simplemente fue Peter Crouch o Bracamonte o Cuqui Silvani... Y lo perdió una vez debajo del arco, increíblemente. Y otra vez lejos del arco, con el Patón Guzmán del subdesarrollo pidiendo -y obteniendo- clemencia.

Claro, también pudo haber sido 1-1, porque Ayres insistió con sus armas y entonces apareció Pancho (flojo apodo para semejante arquero), mostrando solvencia en cada intervención. También apareció el palo, en un peligroso centro pasado que sobró al joven guardavalla, y los “pájaros asesinos” se fueron al descanso con ventaja en el marcador. La primera parte de la misión estaba cumplida.

La segunda parte tampoco iba a ser un trámite. Sin embargo, el equipo de la dupla MJ tuvo rápido una chance de estirar diferencias gracias a un (insólito) penal cobrado por el árbitro. Franky Augeri, oh captain my captain, se hizo cargo del asunto. Pusineri remató cruzado y abajo, pero los planes del arquitecto quedaron truncos gracias a la estirada del Rasta Canalla, que así derrumbó los cimientos de gol del 10 que es 3.

A partir de ahí, todo se hizo cuesta arriba. 
La insistencia de Ayres tuvo su premio y llegó el 1-1 (¿no fue orsai?). Y encima los "pájaros asesinos" se quedaron con un plumífero menos por la expulsión de Tomi Mela (100% de efectividad vs. Ayres), quien tildó de mala leche a un rival. La acusación acerca de la deficiencia láctea fue juzgada excesivamente por el referí (qué mal anda la Justicia) y Mela tuvo que irse a las duchas (prefirió quedarse mirando el partido porque en el vestuario no hay agua caliente). 

Con un hombre menos y el partido igualado, el panorama se puso sombrío para el local, que veía seriamente complicadas sus aspiraciones de llevarse aquel triunfo vital. El albinegro estuvo cerca de ponerse en ventaja nuevamente cuando Peter Crouch bajó de las alturas la enésima pelota hacia un compañero y Joaco remató mordido en inmejorable posición. Y también Ayres pudo haberse adelantado en el marcador de no ser por las manos salvadoras de Pancho, quien se lució con un par de atajadas notables, una verdaderamente milagrosa.

Los minutos pasaban y el partido seguía en la cornisa. Ayres se quedó con 10 y los "pájaros asesinos" ensayaron una última embestida. Y vino una pelota parada y el capitán Fran la convirtió en un centro de la muerte y un pie desvió el esférico hacia la valla de un Patón estatua y todo fue locura. Joaco lo gritó como propio y los demás le siguieron la corriente. Qué importaba... El 2-1 estaba sellado y ya no se modificaria. Tan solo hubo tiempo para una alegría más: ver al Rasta Canalla dejar la cancha expulsado tras una dura falta al crack Pedrito.

El pitazo final desató la euforia de Horneros Fusión. Con los tres puntos en el bolsillo, el objetivo estaba cumplido. Y el grito de Peter Crouch, el goleador que creció demasiado y vive en las alturas, había coronado el combo letal que sentenciaba lo tan temido: el regreso de estas líneas.

Resumen del partido:

Horneros "F" 2 - Ayres del Pilar 1


Formación inicial: Pancho Yannone; Joaco Miranda, Juancho, Ari Flecha, Fran; Rueda; Alexis, Mela, Juancho Yannone, Pedrito; Lean Korn.

Goles: Lean Korn (1-0); en contra (2-1)

Expulsado: Mela

Cambios, todos en el ST: Tati por Juan Yannone; Colo por Rueda; Pablo Dychter por Lean.

18/11/09

Primeros “B”

Sí. Después de un año difícil, Horneros logró la Permanencia en la “B”. Es cierto, no salimos campeones, no pudimos pelear por el ascenso y recién en el último tramo del año el equipo logró la estructura, la concentración y la continuidad necesarias. Pero el rojinegro, fiel a su historia, supo sobreponerse a dificultades varias y la tabla final del reducido para mantener la categoría lo encontró en lo más alto.

No es poco. Y a la vez, sí, lo es. Sensación rara eso de ser los primeros entre los últimos. No se ganó nada. No se perdió nada. ¿No se perdió nada? Diego Lombraña, hizo historia y se convirtió en el jugador más joven en retirarse del fútbol hornereano. Todavía recuerdo su aparición y aquel golazo a Cardales sobre el final en un 1-1 para el infarto. Todavía recuerdo sus gambetas de pie a pie contra la raya, su frialdad para definir. También aquel año que, sin confianza, no podía hacer un gol abajo del arco. Sus goles. Sus errores. Las puteadas de un extremo al otro de la cancha con su hermano. Aquel pesimismo que lo llevaba a resaltar más las virtudes del rival que las propias (“Uy, juega el 9 ese que es buenísimo, cagamos…”). Pero, más allá de todo, lo que algunos seguro nunca vamos a olvidar es su compromiso. Eso, sobre todas las cosas. Más allá del fútbol, de las buenas y las malas tardes. Su compromiso con la camiseta. ¿Hay algo más importante?

Bastante buena despedida le dimos a un año tan difícil. Primeros en la tabla de abajo, sin expulsados, con la valla menos vencida y con un asado del carajo obra de Tomi Melamed, todo un tapado en las artes parrilleras (al menos para quien escribe). Cerveza, vino, ping-pong, un par de chicanas, dos gritos para un solo gol de Arsenal y regreso por la ruta al ritmo de Vilma Palma. Bastante buena despedida. A pesar de algunas ausencias, claro. Y, sobre todo, a pesar de una despedida.

11/11/09

Horneros no se va (salvo que lo echen)

Luego de la gran victoria ante Highland, Horneros llegó con el ánimo bien arriba a su duelo contra Pilar del Lago. Pero no tanto. Dos sensibles bajas sembraban algunas dudas sobre la formación hornereana: el Negro Lombraña había caído presa de una angina y el Burrito Loncharich (y señora) habían traído al mundo a Luka, alias Cristianito Ronaldo, futuro crack rojinegro.

Con el Escandinavo como único habitante del banco de suplentes, Horneros salió a jugar el decisivo encuentro ante Pilar, el primero en el historial en condición de visitante (los dos anteriores se habían jugado en el Reducto, con una victoria para los “laguneros” y un empate). Pero el rojinegro venía en levantada y eso se iba a notar desde el minuto uno del partido.

Presión sobre los jugadores clave del rival, inteligencia para meter la pelota en el área contraria y mucha concentración fueron las premisas que pondrían a los de Salorio rápidamente en dominio de la situación. El arquero de Pilar haría lo suyo, claro está. Tal es así que en un balón bombeado, el “1” falló, el Cirujano del Gol la empujó a la red y lo gritó lo más fuerte que pudo para que el pequeño Luka lo escuchara desde la clínica.

El local, que parecía dormido, esbozo una leve reacción y comenzó a acercarse al arco de Agesta, pero el rojinegro cerraba bien los caminos y el guardavalla estaba muy seguro. Horneros no tenía mucho la pelota, pero cuando la tenía era inteligente: sabía que con sólo meterla en el área (incluso desde el lateral), podía generar situaciones de riesgo.

El Doc pudo haber marcado el segundo, cuando quedó solo frente al arquero pero se apuró en la definición. También pudo haber aumentado el Melli Diego luego de un gran pase del Colo Korn, pero –a la inversa de su compañero de ataque- el Gordo se demoró más de la cuenta en el mano a mano y no pudo convertir. La más clara de Pilar llegó a los 45 minutos: casi en la única oportunidad en que pudo soltarse, el “10” quedó solo ante Agesta pero la tiró por arriba.

En el segundo tiempo, entró el Escandinavo Kaminker por Jesús Di Tullio. Reconocido hacedor de laterales, el vikingo la metió en el área y el Melli anticipó al arquero rival para poner un 2-0 psicológico apenas iniciado el complemento. A partir de allí, el partido quedó claramente planteado: el local empujando con todas sus armas y Horneros con la contra como única arma.

Llovieron centros y más centros sobre el área de Agesta, siempre muy seguro para atenazar el balón entre sus manos. El descuento no parecía cosa fácil para el puntero. Hasta que en la enésima pelota cruzada, el “9” finalmente ganó de arriba, apareció un jugador libre por detrás (pareció offside), la metió al punto del penal y el “11” la mandó a guardar.

Horneros tuvo un par de contras para aumentar, pero no las aprovechó. El Bufo se mandó una subida robertocarliana que por poco fue golazo y delirio y Bubu –luego de un gran pase del Melli- tampoco pudo concretar y sentenciar el asunto.

Los minutos finales fueron de sufrimiento para el equipo de Salorio, que a pesar de todo aguantó con uñas y dientes y se aferró al 2-1 que lo dejó al borde de la salvación. Igualado en la punta con Pilar del Lago y a tres unidades del cuarto (Highland), sólo dos (o tres) expulsiones en el último partido ante el descendido Loma Verde podrían privar a Horneros de la permanencia por la que tanto luchó.


Resumen del partido:

Resultado: Pilar del Lago 1 – Horneros 2

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Matías Di Tullio, Diego Peluffo, Bubu Melamed; Nicolás Korn; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Cambios, en el segundo tiempo: Adrián Kaminker por Matías Di Tullio.

La figura: El equipo

No sólo no hubo una figura realmente descollante, sino que fue el conjunto de jugadores el que entendió cómo se debía jugar el partido para llevarse los tres puntos. Horneros fue inteligente, algo que no suele darse todos los domingos. Agesta estuvo muy seguro, la defensa respondió bien, el medio mordió hasta que le dieron las piernas y los delanteros cumplieron con su cuota goleadora. No sobró nada, es cierto, pero cada uno cumplió su función. Y eso no es poca cosa.

26/10/09

Qué bien se te “B”

Partido clave. Horneros se juega ante Highland una verdadera final por la permanencia en la “B”. Los del Profe Salorio lo saben bien: puede haber un antes y un después del choque contra un rival bien conocido, casi casi un clásico. El técnico también lo sabe y convoca a un Concejo de Ancianos y líderes en entrenamientos para resolver si Agesta ocupará el arco. La decisión es unánime: Rodri estará debajo de los tres palos.

En el inicio, el encuentro es parejo. Los rojinegros, conscientes de lo que se juega, salen con la firme intención de controlar a los jugadores importantes de Highland. Rueda va sobre el “10”, el Burrito Loncharich toma al “3” y a Bebi le toca bailar con la más fea: el mañero “18”. Como en casi todo el primer tiempo, a Horneros le cuesta mantener la posesión del balón y asociarse a través del toque. El visitante lleva algo de peligro al arco de Agesta, fundamentalmente a través de pelotazos.

Pero el equipo de Salorio consigue aquello que sabe tan importante: la ventaja inicial. Después de un centro cruzado, falla un defensor verde y, más oportuno que nunca, aparece el Cirujano del Gol por el segundo palo para clavar un zurdazo alto y establecer el vital 1-0. En desventaja, Highland va en busca del empate, pero algunas salvadas providenciales del Negro Lombraña y la conocida pericia de Agesta mantienen el resultado tal como está.

En el segundo tiempo, la balanza se inclina definitivamente para los locales. Juancho anticipa una y otra vez al “18” y el mediocampo corta la generación de juego de los visitantes. Para colmo, Horneros capitaliza todo lo que le dan. Luego de un choque en la mitad de la cancha, el Burrito Loncha mete un perfecto cambio de frente y el Melli Diego queda solo frente al arquero: 2-0 para los rojinegros.

Highland se desespera: sabe que se le escapa un partido clave y no encuentra los caminos siquiera para descontar. Los de Salorio siguen metiendo y manejan el resultado. Cerca del final, llega el tercero. Mati Di Tullio ensaya una diagonal desde la derecha hacia el centro y mete una pelota perfecta para la entrada en solitario de Bubu Melamed. El improvisado arquero visitante parece rezar pegado a la línea: 3-0 y tranquilidad final.

Llega el último silbatazo y todo Horneros festeja. Antes del partido, Salorio lo había dejado en claro: más allá del resultado, lo importante era la forma, los caminos elegidos para alcanzar la victoria, el poder imponerse sobre el rival. El rojinegro lo había hecho, quizás como hace mucho tiempo no lo lograba. Por eso la alegría. Porque, más allá de los tres puntos y el paso enorme hacia la Permanencia, el equipo había dado una buena muestra de actitud, inteligencia (no hubo amarillas en contra), contundencia y hasta ciertas cuotas de fútbol. No es poco. Suficiente para decir: Horneros, qué bien se te “B”.


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 3 – Highland 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky, Marcos Peluffo; Juan Peluffo, Diego Peluffo, Bubu Melamed; Nicolás Loncharich; Diego Lombraña y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Cambios, en el segundo tiempo: Adrián Kaminker por Esteban Bendersky; Matías Di Tullio por Emiliano Loncharich y Nicolás Korn por Diego Lombraña.

La figura: Fernando Lombraña

Por primera vez, cuesta destacar sólo a un jugador debido al alto rendimiento de la mayoría del equipo. Pero el Negro se lleva el premio porque fue el más regular y por algunas salvadas clave cuando el encuentro todavía estaba muy cerrado, sobre todo en el primer tiempo. También fue muy bueno lo de Tomi Melamed, Juancho (controlando al 18 en el segundo tiempo) y el Bufo. La mitad de la cancha tuvo una actuación sólida y los delanteros la metieron cuando tuvieron su oportunidad. En fin, palmas para todos.

11/10/09

Al Colorado vivo

Después de la dura derrota ante Cardales, a Horneros no le quedaba otra que sacar los tres puntos en el Reducto ante Banco Provincia, el último de la tabla. El rojinegro salía a jugar con todo el partido decisivo y con dos históricos que quedaban relegados al banco de suplentes: entre el Bufo y el Escandinavo Kaminker, varios millones de dólares (y unos 68 años) quedaban aguardando al otro lado de la línea de cal.

El equipo de Salorio comenzó bien el encuentro. Manejando la pelota, con toques al ras del piso y un Bubu Melamed que volvía a ofrecer cuotas de buen fútbol por la izquierda, el rojinegro era más que el visitante, que no se acercaba con peligro al arco de Agesta. Sin embargo, el arquero de Banco se mostraba muy seguro en cada intervención y el cero no parecía fácil de quebrar.

Y llegaría una oportunidad inmejorable. El Doc se hamacó dentro del área, un defensor lo tocó abajo y el árbitro sancionó penal. Fiel a su costumbre, Rueda quiso ejecutar fuerte y al medio, pero le entró muy abajo y mandó la pelota a la quinta de al lado. Con lo que le cuesta al rojinegro generar una situación de riesgo… Un remate de Bubu desde afuera y un cabezazo de Rueda llevaron cierto peligro al arco de Banco, pero el primer tiempo terminaría con un 0-0 inmutable.

En el segundo tiempo, el rojinegro aumentaría aún más su presión sobre el rival. El dominio de la pelota era casi total, tendencia que se acrecentaría definitivamente a partir de la expulsión del “10” de Banco, el mejor jugador del equipo de Francisco Álvarez. A partir de allí, la visita sólo atinó a refugiarse en el fondo, tratando de aguantar los incesantes embates del conjunto de Salorio, que ya contaba con el Bufo y el Escandinavo en cancha.

Y empezaron a llegar las situaciones. El Melli Negro tuvo una clarísima solo frente al arquero, pero su remate se fue por arriba. Nico Loncha también remató más allá del travesaño desde una inmejorable posición. El Cirujano del Gol quedó mano a mano, pero el “1” salió rápido a taparlo y conjuró el peligro. Y otra vez lo tuvo el Melli Negro, con un cabezazo y también con otro remate que no pudo hallar la red.

Hasta que llegó el Colorado. Horneros hilvanó una jugada por la derecha, el Escandinavo metió el centro casi de memoria y Nico “El Colo” Korn, el integrante más joven del plantel, la calzó de volea y la puso arriba, pegada al larguero, haciendo estéril la estirada del buen guardavalla de Banco. Golazo. Primer tanto del juvenil en partidos oficiales en Selección. Tremendo estreno…

El 1-0 ya no se modificaría. El rojinegro siguió desperdiciando chances y sufrió un poco en los instantes finales, pero la suerte ya estaba echada. El árbitro marcó el final y Horneros consiguió tres puntos clave para seguir prendido en la lucha por la Permanencia. Quedan tres finales y está todo muy apretado. Sin dudas, será un final al rojo vivo. Pero el equipo de Salorio tiene al Colorado. Al Colorado vivo.


Resumen del partido:

Resultado: Horneros 1 – Banco Provincia 0

Formación inicial: Rodrigo Agesta; Tomás Melamed, Juan Peluffo, Fernando Lombraña, Esteban Bendersky; Matías Di Tullio, Diego Peluffo, Bubu Melamed; Nicolás Loncharich; Nicolás Korn y Emiliano Loncharich. DT: Javier Salorio.

Cambios, en el segundo tiempo: Adrián Kaminker por Matías Di Tullio; Marcos Peluffo por Esteban Bendersky.

La figura: Nicolás Korn

Es cierto, el Colorado no tuvo un rendimiento brillante. Tampoco fue el mejor jugador rojinegro en la cancha durante los 90 minutos. Pero el juvenil hizo un gol de otro partido y abrió la puerta de una victoria fundamental que pintaba muy complicada. Además, debutó en la red en la categoría Selección. Por eso, merece esta mención.